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“Siempre soñé con que mis hijos estudiaran en mi México”

Caso ejemplar. Raúl tuvo a sus dos hijos en Estados Unidos y hace dos años decidió regresar al país para abrir un negocio, que da empleo a 15 personas. Sus vástagos tuvieron problemas de adaptación y el mayor, de 12 años, perdió un año escolar, “pero ahora veo que valió la pena”

Miles de niños mexicanos son repatriados de EU cada año.

“Yo siempre soñé, desde antes de tener a mis hijos, que quería que estudiaran en México, en mi país, aunque ellos nacieran en Estados Unidos”, platica Raúl, quien decidió abrir un negocio en nuestro país, volver a radicar en su patria hace 2 años y vivir desde aquí la tormenta Trump.

La historia de Raúl, que pide a Crónica llamarlo sólo por su nombre de pila para este trabajo, es de éxito: pudo regresar y dar empleo en su país a sus conciudadanos. Ahora incluso defiende desde aquí su decisión de regresar: “Puede haber cosas malas aquí, pero Trump es un psicópata”.

“Todos los días les recalcaba que ellos eran mexicanos y por eso decidí regresarme a la Ciudad de México, para empezar una vida más tranquila”, agrega, “las cosas al principio fueron muy duras, porque aunque mis dos hijos varones son bilingües, sus primos mexicanos se burlaban un poco de su acento y de que muchas palabras muy locales ellos no conocían”.

Eso hizo poco sociables a los chicos, ya que uno tenía 12 años, una edad de por sí difícil y, sin amigos ni conocidos,se volvió muy duro. “El pequeño, que tenía 5 años cuando llegó a México, tuvo menos problemas de adaptación”.

Los problemas fueron más allá de esa adaptación con amigos y familiares. La historia de Raúl y sus hijos muestra porqué la Secretaría de Educación Pública decidió establecer un programa de acciones que permitiera revalidar estudios a los hijos de mexicanos que regresan desde los Estados Unidos.

Raúl asegura que incluso no era algo que tuviera como preocupación: “Me costó trabajo encontrarles una institución educativa para que siguieran sus estudios. En San Diego, California, que era donde vivíamos en Estados Unidos, mis dos hijos asistieron a escuelas públicas, que tenían buen nivel académico, eran incluyentes, y tenían muchas actividades deportivas y artísticas”.

Fue por eso que la primera opción de Raúl fue buscar una institución similar, al llegar a la Ciudad de México“decidí que mis hijos fueran a una escuela pública porque creía que sería la mejor opción, pero mis hijos perdieron un año escolar; había muchas condiciones porque ellos no habían cursado materias que en el sistema escolar de México son fundamentales”.

El ejemplo más claro de lo anterior es que los menores nunca habían cursado Historia de México, ni Español, ni tampoco Civismo. Es decir, justo los temas que Educación Pública quiere resolver ahora, previendo un mayor número de regresos de paisanos.

Raúl no quitó el dedo del renglón y siguió buscando la manera de que sus descendientes pudieran continuar sus estudios revalidando los ya hecho, emparejando los que faltaban sin perder un año escolar.

Pasaron casi cuatro meses en los que Raúl buscó sin parar opciones para sus hijos, y fue cuando, “las opciones que me ofrecieron fue que cursaran el año escolar que les correspondía, pero que tenían que ir a clases extra para que los niños se pusieran al nivel de los estudiantes del colegio. Creo que fue la mejor decisión, para que no perdieran años, y porque quería que siguieran sus estudios”.

Raúl está con su familia de regreso en México. Es un empresario exitoso y conocido en su ámbito. Lo único que tuvo que presentar al final fueron los papeles de escuela de los dos niños y una constancia que mandó la escuela de San Diego para validar la estancia de los infantes allá.

Ese camino, simplificado, es el que deberán seguir los hijos de migrantes que eventualmente devuelva Trump como tributo a sus votantes.

Aunque en algún momento dudó y temió que hubiese tomado una mala decisión, Raúl es ahora un mexicano en México, con un negocio en el cual le da empleo directo a quince personas.

“Ahora lo veo a la distancia y creo que valió la pena que mis hijos hayan cursado extra las materias que les faltaban, ya que su educación ha sido más completa, en el sistema educativo de Estados Unidos son menos las asignaturas que les exigen a los jóvenes”. Por supuesto, los jóvencitos ahora saben la historia de su país y los principios de civismo que las escuelas mexicanas incluyen entre sus materias.

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