Trump: el Reich de 50 años - Francisco Báez Rodríguez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Trump: el Reich de 50 años | La Crónica de Hoy

Trump: el Reich de 50 años

Francisco Báez Rodríguez

Muchos supusimos y afirmamos que era ingenuo suponer que Donald Trump presidente sería sustancialmente distinto al candidato. Lo que no alcanzamos a imaginar a cabalidad era la velocidad y la radicalidad con las que desplegaría su agenda. En una semana ha sido capaz de poner a su país y al mundo de cabeza.

Trump no sólo está encabezando un gobierno; está encabezando, principalmente, una revolución ultraderechista que tiene como propósito un cambio radical en Estados Unidos y en las relaciones de ese país con el resto del mundo. Un nuevo orden interno y mundial.

Hay una figura central en los nombramientos de Trump: es Steve Bannon, su jefe de asesores, quien también jugará un papel clave en el Consejo de Seguridad Nacional. Si Trump es la figura carismática y el centro de poder, Bannon es el ideólogo, el estratega y el propagandista. Es también la figura más extremista del nuevo grupo en el poder.

La idea de Bannon es generar un movimiento político enteramente nuevo, desterrar el viejo stablishment republicano-demócrata y, a través del nacionalismo económico, forjar una sociedad distinta a la del cosmopolitismo, la globalización y la corrección política. De Trump dice que es “el vehículo ideal”; lo describe como “un gran orador, que habla en vernáculo no-político y se comunica con la gente de una manera muy visceral”. Y se describe a sí mismo: “Soy Thomas Cromwell en la corte de los Tudor”. De miedo.

Para Bannon, los medios son el símbolo de todo lo odioso. Dice él que porque no entienden lo que está sucediendo en la realidad y porque, en consecuencia, dan una visión distorsionada de las cosas. Para enfrentarlos, fundó Breitbart News, una agencia de noticias que está peleada con la verdad, pero que apela a “los hombres y las mujeres del mundo que están cansados de oír los dictados del partido de Davos”. No por nada dijo que los medios tradicionales deberían “callarse la boca”.

El alcance de la agencia de Bannon es muy grande, sobre todo en Estados Unidos, y queda claro, tras dar una vuelta por sus páginas web, que ha mandado la veracidad al cesto de la basura. Según Breitbart, por ejemplo, la cancelación de Peña Nieto a su reunión con Trump se debió a su enojo porque el nuevo presidente de Estados Unidos golpeó a los cárteles de la droga. Y las manifestaciones en los aeropuertos de EU, en contra de las detenciones de personas provenientes de países musulmanes vetados, acciones de un grupo ligado a los terroristas que promueve el caos “mientras Trump protege a la nación”.

Por cierto, fue Steve Bannon quien hizo que, al principio, se impidiera también la entrada a los nacionales de los países vetados, aunque fueran residentes legales en Estados Unidos. Se ve que la idea de satanizar a la oposición a Trump es parte de su estrategia. “Exacerbar las contradicciones”, decíamos en los años setenta.

La filosofía detrás de esta visión general, es la que entiende a Estados Unidos no como una nación que expande sus ideales democráticos y de libre empresa, sino como un Estado que debe velar, en primer lugar, por la seguridad y el bienestar de sus habitantes. En ese sentido, mira hacia dentro y el resto del mundo es visto con suspicacia. En realidad no hay amigos; algunos podrán parecer aliados pero sólo son menos enemigos que otros. El aislacionismo.

En ese contexto se inscriben tanto el muro de Trump como la idea de revisar y repudiar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El primero tiene una fuerte carga simbólica y de humillación; la que importa de fondo es la segunda. El nacionalismo económico está en el centro del proyecto trumpista, particularmente en lo que se refiere a los empleos.

Se ha dicho, con razón, que la molestia de Trump con el déficit comercial de su país es bastante ilógica. A diferencia de las demás naciones, Estados Unidos puede darse el lujo de tener un gran déficit comercial estructural porque el dólar es la moneda de cambio internacional. Lo que llaman señoriaje.

El señoriaje del dólar permite que todo déficit en la balanza de pagos pueda ser arreglado mediante la creación de más dinero. Ellos no tienen que apretarse el cinturón, a diferencia del resto de los mortales. Por décadas, los consumidores estadunidenses han vivido por encima de sus medios. Ahora Trump dice que eso está mal.

Resulta que tener un déficit comercial, aunque implique vivir por encima de los propios medios, significa creación de empleos en los países que tienen superávit. Y lo que importa en la visión nacionalista no es el bienestar, es el empleo. El trabajo dignificador.

El empleo, dice Bannon, es el tema central. Sí, como en aquellos exitosos experimentos de la Europa de la primera mitad del siglo XX: Italia y Alemania. Pleno empleo: cañones en vez de mantequilla. De poco importa que hoy los trabajos de más alta calidad estén en Estados Unidos, gracias a las cadenas de producción globalizadas. El chiste es la cantidad.

En esas condiciones, es difícil pensar que Estados Unidos va a sentarse con seriedad a revisar el TLC para llegar a una situación en la que tanto ellos como México sientan haber ganado. Es algo que sólo debería hacerse si hay propuestas serias del otro lado. No las habrá, y al final Trump echará al tratado por la borda. Hay que tomar previsiones desde ahora.

La circunstancia es delicada para México, país que se ha decantado por los valores que ahora abandona Estados Unidos. Debemos mantenerlos, y hacernos de aliados, sobre todo entre los estadunidenses que se oponen o pueden oponerse en un futuro cercano al nuevo mandatario. El gobierno federal de Estados Unidos no es el único sujeto con el que hay que dialogar.

La circunstancia es de unidad nacional, pero no puede ser confundida con unanimidad o carta blanca. Es para generar una estrategia nacional compartida. Las amenazas que se ciernen no son menores: sería irresponsable afirmar que sólo hay una política o una estrategia correctas, sin buscar los consensos que nos den fuerza interna y ante el exterior.

¿De qué tamaño son las amenazas? Bueno, Bannon afirma que “gobernaremos por 50 años”.

De ese tamaño.

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Twitter: @franciscobaezr

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