El Congreso mexicano, factor de unión ante los desafíos

Dr. Manuel Añorve Baños

Tal como lo dispone el artículo 65 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el día de mañana dará inicio el segundo periodo de sesiones ordinarias del segundo año de ejercicio en el Congreso de la Unión, dándose cita en el pleno del Palacio Legislativo de San Lázaro a los 628 representantes populares que integran ambas cámaras federales. Como lo mandata nuestra Constitución, el segundo periodo ordinario de sesiones correrá del 1 de febrero al 30 de abril de 2017.

Durante estos tres meses siguientes, el Poder Legislativo tendrá a su cargo el desahogo de una agenda parlamentaria que tendrá la finalidad de atender iniciativas de ley o decreto para modernizar nuestro marco legal, así como atender todas aquellas facultades de control que pudieran presentarse.

Para el inicio del segundo periodo de sesiones están citados los 500 diputados federales y los 128 senadores, quienes inaugurarán el nuevo periodo ordinario, en  sesión conjunta de Congreso General, a las 11:00 horas, reanudando las actividades legislativas para continuar con la discusión de los asuntos en pleno. Sin embargo, no debemos olvidar que el trabajo parlamentario del Congreso es permanente y tanto las comisiones como los comités están obligados a laborar mensualmente, incluso, en periodos de receso; ello sin olvidar el papel que desempeña la Comisión Permanente.

Ante este  panorama, en el próximo periodo ordinario el Congreso mexicano tendrá tareas importantes que resolver, tales como el gran reto que el contexto internacional impone, ante la llegada de una nueva visión en el gobierno estadunidense, además de seguir instaurando normas jurídicas para procurar la seguridad interior, la reactivación de la economía y el progreso de la sociedad.

En este tenor, podemos señalar que los legisladores se encontrarán ante una serie de asuntos prioritarios, entre los que se encuentra la discusión de la Ley de Seguridad Interior, tema que ha acaparado notoriamente el interés de los legisladores y de los altos mandos del Ejército, impulsando normas certeras que definan formalmente las responsabilidades en materia de seguridad pública de los tres niveles de gobierno.

Por su parte, el Senado de la República tendrá la notable tarea de discutir y aprobar los pendientes en la transformación de la Procuraduría General de la República en Fiscalía General de la República, destacando el nombramiento del fiscal anticorrupción.

Asimismo, un asunto que no debe pasar desapercibido será la participación del Poder Legislativo en los festejos del centenario de nuestra Constitución Política, donde los distintos Poderes de la Unión y órdenes de gobierno estarán realizando actividades para honrar nuestro movimiento constitucionalista a nivel federal.

El Congreso de la Unión, sin duda alguna, está alistando la maquinaria para continuar el camino que lleve a México a ser una mejor nación, y ante los desafíos en política exterior que se presentan en la actualidad, el Congreso será pieza fundamental en favor de la unidad nacional. Por ello, la semana pasada el presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, se reunió con una representación de legisladores para dialogar sobre los nuevos matices de la relación bilateral México-Estados Unidos.

Se trata de un nuevo planteamiento en materia política y económica con nuestros socios comerciales y, para ello, el Congreso de la Unión debe ejercer una participación como motor de cambio que apoye y esté presente en las decisiones que favorezcan y dignifiquen el papel de México en el exterior, y que nos permitan progresar hacia el interior.

*Doctor en derecho por la UNAM.

 @manuelanorve

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