Donald Trump, tuitero serial

Wendy Garrido Granada

La guerra está declarada. Donald Trump lanza misiles con 140 caracteres contra México. Cada letra pega directamente a la economía y la política nacional. Twitter es el medio y el mensaje predilecto del showman, lo ha convertido en su arma y campo de batalla.

Desde su campaña, el magnate usó la red social para amedrentar a sus oponentes, detractores y a los mexicanos. Hoy, como presidente de Estados Unidos, es el tuitstar más odiado, con mayor influencia en el mundo.

La semana pasada Enrique Peña Nieto y Donald Trump se enfrentaron a través de Twitter por uno de los temas con los que más ha amenazado el presidente estadunidense a México: la construcción del muro fronterizo.

 Trump lanzó el primer golpe con el anuncio de la construcción del muro. Peña respondió con un video en redes sociales, advirtiendo que México no lo pagaría y que consultaría su asistencia a la reunión programada para este 31 de enero. Trump, desafiante, contestó al día siguiente con un tuitazo directo a la respuesta titubeante de Peña: “Si México no está dispuesto a pagar por el tan necesario muro entonces, sería mejor que cancele la próxima visita”. Por fin, Peña fue enfático: “Esta mañana hemos informado a la Casa Blanca que no asistiré a la reunión de trabajo programada para el próximo martes con POTUS”.

Ciudadanos y usuarios de redes sociales enloquecieron, nadie imaginó que en 140 caracteres cupiera una guerra entre dos naciones, históricamente aliadas. Por fin, el gobierno mexicano respondía de una forma digna y contundente, y todo a través de un servicio de microblogging.

Era fundamental que el presidente de México contestara por Twitter, y no a través de una conferencia de prensa o una nota diplomática. El medio, como dice Marshall McLuhan, se convirtió en el mensaje. Creó una relación simbiótica en la que el medio influyó en cómo el mensaje se percibió: inmediato, puntual, claro. Con ese tuit, Peña Nieto logró que los ciudadanos, partidos y actores políticos le dieran un espaldarazo y se creara un entorno de unidad contra el nuevo habitante de la Casa Blanca.

Trump desde hace mucho secuestró Twitter y lo convirtió en su oficina de prensa, en un lamentable y grotesco reality show. Con cada tuit el magnate crea titulares que busca reproducirlos en los medios de comunicación, como bien lo apuntó el periodista español Miguel  Ángel Bastenier

Es momento de recuperar esa plaza pública y no abandonarla o boicotearla, como sugiere el escritor y periodista John Carlin. Twitter es un espacio ciudadano, un lugar para entablar conversaciones, compartir información y, sobre todo, que puede ayudar a enviar un mensaje claro a Trump: México está unido contra su racismo, xenofobia y misoginia. El hashtag ciudadano #to2unidos es un ejemplo.

@wendygarriodog

wendygarrido@gmail.com

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