“En México hay condiciones para enseñar sofisticación de la evolución”: Antonio Lazcano | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

“En México hay condiciones para enseñar sofisticación de la evolución”: Antonio Lazcano

Antonio Lazcano ofreció la conferencia “El Dr. Frankenstein y la chispa de la vida”, en el Jardín Botánico.

Después de su publicación (1818), Frankenstein fue asociado con diversos fenómenos que sucedían para entonces en Europa. La novela se vinculaba con la evolución, pero también se convirtió en una metáfora, no bien entendida, de muchas cosas. Se decía que era una crítica a la Revolución Francesa y la época del terror, porque demostraba cómo se concibió un monstruo que se sale de control y de las manos de su creador; pero también se decía que era una llamada a la responsabilidad ética de la ciencia. 

La novela de Mary Wollstonecraft Shelley tiene muchas lecturas, pero hay una que no puede pasar desapercibida, menos aún en nuestros días, apunta Antonio Lazcano, destacado biólogo mexicano, investigador del origen de la vida. 

“Esta lectura se basa en el proceso de secularización de los fenómenos biológicos: los seres vivos no necesitamos del nombre de Dios —como el Golem, que es una invocación religiosa— para convertirnos en entidades vivientes, sino bastan fuerzas físicas para lograrlo; y si soy radical —y como proponía William Lawrence (médico de Mary Shelley)—, de la misma materia, del mismo sustrato inerte donde surgen las propiedades de la vida”.

El miembro de El Colegio Nacional citó una publicación de una revista inglesa de 1830 que refería “un Estado sin religión es como un cuerpo humano sin alma, o como uno de la especie del monstruo de Frankenstein, sin un principio puro y vivificador”. En argumentos como éste se reconocen las implicaciones ideológicas de una idea secular de la biología, añade el científico, que asusta a los estados que encontraban en las religiones y distintas iglesias parte de su sustento ideológico.

Esa secularización de la biología y la ciencia, refirió, es un concepto que es imprescindible hoy en día, tanto en la enseñanza laica de la misma ciencia como en el bienestar social, ante el abanderamiento de ideas “creacionistas” y presiones políticas-religiosas como las que presionaron a Mary Shelley a escribir una versión menos radical de Frankenstein.

ENSEÑANZA EN MÉXICO. Durante su conferencia “El Dr. Frankenstein y la chispa de la vida”, realizada en el marco de la Feria de Carteles del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, llevada a cabo en las inmediaciones del Jardín Botánico, Antonio Lazcano Araujo también realizó una revisión sobre el panorama de México en la enseñanza de la evolución y de conceptos de frontera para la enseñanza mejor informada sobre el origen de la vida. 

En México, donde no hay una oposición formal al darwinismo, estamos llegamos a un punto —y tenemos todos los elementos para lograrlo— para hablar sobre la sofisticación de la evolución y del origen de la vida, señaló. “Podemos dar explicaciones de tipo darwinista, no sólo para entender por qué tenemos pulmones y no agallas, sino además comprender cómo se fue ensamblando el ciclo de Krebs a partir de enzimas ancestrales. Pero no diciendo: había por ahí una molécula suelta en una sopa primitiva que se pegó…”. 

El profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad puntualizó que hoy en día la biología y su enseñanza pueden estar exentos de “principios puros y vivificadores”. “Basta abrir cualquier libro de biología celular para darse cuenta de que tenemos explicaciones perfectamente laicas y seculares para explicar la expresión de genes, la replicación del ADN, la síntesis de proteínas, la regulación de un proceso bioquímico… Llegamos a un punto donde podemos prescindir por completo de una explicación ‘vitalista’ y tenemos un  momento donde cada artículo, cada libro bien entendido, son un canto e himno a la visión secular de la biología (…) Si alguien quiere creer que un arcángel hizo que el ARN polimerasa tenga beta prima y beta… ¡está bien!, pero que no lo enseñe ni lo ponga en sus textos. Hay libertad religiosa, pero es una decisión personal, no es algo que deba tomarse como si fuera una política pública”. 

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