El nuevo aeropuerto de la CDMX y la deforestación

Consejo Consultivo de Ciencias

María Valdés Ramírez *

Para nosotros los científicos es muy difícil comprender que el llamado NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) se esté construyendo en la zona del lago de Texcoco, antiguo lugar de depósito de las aguas de escorrentía de la inmensa cuenca del Valle de México. Esa zona se hunde varios centímetros por año sin que haya construcciones encima debido a la sobreexplotación del acuífero. Por esta misma razón hay muchos edificios que se están hundiendo en la CDMX aunque no tan aceleradamente. Algunos reportajes señalan que algunos vehículos de trabajo en ese terreno se atascan y que hay que rescatarlos antes de que los devore el subsuelo cargado de agua.

Las constructoras del NAICM andan buscando materiales que absorban el agua del subsuelo de dicha zona. Un material importante para ello es el tezontle. Lo peor de ello es que han encontrado varias montañas de tezontle en el Estado de México, montañas llenas de árboles que se están destruyendo para extraer el material. Para ello ya Semarnat tiene 16 solicitudes de proyectos de explotación del material. De esas 16 solicitudes ya hay 3 proyectos aprobados, así como 2 más aprobados sobre cambio de uso del suelo (Gaceta Ecológica Dic.2015-2016).

Ahora bien, las grandes y perjudiciales polvaredas que llegan a la CDMX, sobre todo a la zona del aeropuerto, vienen del oriente, justo donde están estos cerros. Por esta razón cuando el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue Subsecretario Forestal y de la Fauna (Subsecretaría ya desaparecida) diseño y construyó la Barrera Forestal de Oriente reforestando miles de hectáreas. Esta barrera está en gran peligro pues esos cerros reforestados son potencialmente minas de tezontle, cerros que ya están desforestando para llevar el tezontle al terreno del nuevo aeropuerto.

Mi otra preocupación como científica se refiere a que el bosque de pinos que yo desarrollé en uno de esos cerros, si no lo han destruido, están a punto de hacerlo. La producción de pinos para hacer dicho bosque se hizo con una tecnología que yo misma diseñé, con el apoyo de maquinaria y mano de obra de la Subsecretaría Forestal y con el apoyo financiero de International Foundation for Science. Ya en Septiembre del 2013, en un video que hizo en mi bosque una televisora, nos dimos cuenta que habían tratado de quemarlo. Esto lo informamos al entonces Gobernador del Estado de México.

Además de este grave problema ecológico, el costo del mantenimiento de este aeropuerto es muy preocupante; los edificios que ha diseñado el mismo arquitecto en otras ciudades como en la alcaldía de Londres y en la biblioteca de la Universidad Libre Berlín. La limpieza de los vidrios en la primera es de 140,000 libras al año y en la segunda de 60,000 euros al año (ver artículo del Profesor del año 2015 de la Universidad de Berlín, Sec. Opinión de La Jornada 2017/01/06).

¿Por qué debemos cuidar los bosques? Existen muchas razones, algunas de ellas:

Los árboles protegen al suelo del impacto erosivo o destructivo de la lluvia y del viento, con las copas de los árboles y sus ramas.

Los bosques son reguladores del clima, por lo que son indicadores del cambio climático global. Además, los bosques son reguladores de las condiciones climáticas necesarias para el desarrollo de la agricultura, proporcionan el hábitat o albergue para los animales silvestres y son fundamentales para el bienestar del organismo humano; los bienes escénicos o lugares de recreación y tranquilidad, son necesarios para el equilibrio emocional humano.

Los bosques del mundo capturan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre, uno de los gases cuyo exceso produce el llamado efecto invernadero. De acuerdo a la FAO, los bosques del mundo contienen un estimado de 340 petagramos (Pg) de carbono en la vegetación y 620 Pg de C en el suelo (1 Pg = 1X1015 gramos). Por esta razón, los cambios en estos reservorios de carbono pueden tener un impacto considerable en el balance global del mismo.

Debemos tomar conciencia del grave peligro de la deforestación, conducente a la terrible desertificación o fallaremos como técnicos y como dirigentes y seremos responsables de la incapacidad para prever un futuro con hambruna.

* Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias y Jefa del Laboratorio de Microbiología Agrícola de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

difusion@ccc.gob.mx

 

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