¡Trump para el 2º gasolinazo!

Juan Manuel Asai

Nadie sabe para quién trabaja. Aunque usted no lo crea, el nuevo gobierno de Estados Unidos, el de Trump, instalado en el neofascismo, crea las condiciones para que la administración Peña Nieto detenga, suavice o posponga el segundo gasolinazo del año, agendado para este fin de semana.

El gobierno mexicano emprendió una campaña de medios para explicar —al menos intentar hacerlo— las razones por las cuales es necesario incrementar el precio del combustible. La campaña tiene el objetivo de que la gente esta vez no reaccione de manera tan virulenta. Busca inhibir saqueos y  parar la movilización de grupo de empresariales que amagan con no pagar impuestos. Lo cierto es que un segundo gasolinazo, con características similares al primero, pondría al gobierno contra las cuerdas sin posibilidad de escapar a la golpiza que le propinaría la opinión pública, sobre todo a través de las redes sociales, donde lo harían trizas. Quedaría poco o nada.

Pero entre el primer gasolinazo y el segundo ocurrió algo difícil de creer en el mundo: Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos y desde la Casa Blanca, a golpe de tuitazos, ya puso de cabeza al mundo. El megapatán confirmó su aversión racista hacia los mexicanos y trató de humillar al gobierno. Ante la agresión proveniente del exterior, una ofensiva real que pone en riesgo la soberanía, se gestó en México una ola de unidad nacional que, dicen los que saben, no se veía desde tiempos de la nacionalización de la industria petrolera, hablo que los años 30 del siglo pasado. Se han sumado todos los sectores empresarios, Iglesia, universidades y todos los partidos, incluido Morena, que casi siempre toma un camino aparte. Esa unidad es clave para detener el huracán Trump o disminuir su devastador efecto sobre el país.

Por supuesto, la unidad le da réditos políticos al presidente Peña Nieto que poco a poco, en el momento menos esperado, comienza a recuperar algunos puntos de aceptación popular que había perdido. Trump puede ser una tabla de salvación. La condición es que la estabilidad interior, que está prendida de alfileres, no se caiga. La podría tumbar un nuevo gasolinazo. El primero fue particularmente despiadado y detonó una furia social que fue aprovechada por aventureros para organizar los saqueos. Vimos en video  su acción concertada.

Como decían antes: la pradera está seca. Un gasolinazo más puede generar un incendio. No hay apagafuegos confiables. Yo no los veo. De manera que el gasolinazo puede esperar. Si el gobierno no escucha a los sectores y los partidos, los sectores y los partidos no se sumarán a la unidad nacional que se requiere para oponer algo de resistencia a las locuras del vecino que ya es motivo de preocupación mundial. La verdad me extrañaría que permaneciera aunque fuera un año en el cargo, pero mientras esté en la Casa Blanca es un peligro real y nos puede descarrilar.

La pregunta pertinente este  miércoles es: ¿De dónde sacará el gobierno el dinero para aplazar el gasolinazo? José Antonio Meade tiene a su equipo revisando cifras, haciendo cálculos, recortando por aquí y por allá, para ir con una respuesta a Los Pinos para evitar aplicar la misma medicina. Una sobredosis de gasolinazo podría matar al paciente.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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