La unidad nacional, el antídoto contra el efecto Trump

Ma. del Rocío Pineda Gochi

A 12 días de la llegada del presidente norteamericano, el efecto Donald Trump ha sacudido el planeta y las ondas sísmicas de sus decisiones, generan cada vez más incertidumbre y crisis en distintas latitudes. La sociedad internacional se encuentra a la expectativa de la “política en línea” –la nueva forma de hacer política en la era digital– y a la espera de que el primer mandatario haga uso de su Twitter para anunciar alguna medida de gobierno o alguna confrontación contra quien lo recrimine.

Lo cierto es que más allá de la polémica, las marchas y las protestas –que no son menos importantes–, el impacto de sus decisiones ha roto los canales y las vías diplomáticas, echando por la borda acuerdos y demás tratados que fueron construidos en base al diálogo, la cooperación y el respeto irrestricto de los derechos humanos en un mundo globalizado.

México como primera línea ha vivido durante estos días augurios y vaticinios en todos los sentidos. Por un lado los escenarios negativos como recesión económica, crisis, deportaciones masivas, ruptura de acuerdos bilaterales, etc.; y por el otro, expresiones positivas de oportunidad coyuntural, diversificación comercial y menor dependencia, muestras de solidaridad y manifestaciones abiertas de países que nos ven como socio estratégico. Frente a esta situación, un elemento ha despertado fuertemente, y que históricamente ha hecho la diferencia en momentos decisivos en nuestra vida política, que es el sentimiento de “lo mexicano y de nuestra identidad nacional”.

Desde nuestra independencia, la revolución, la expropiación petrolera, momentos críticos como el sismo de 1985 y afectaciones por otros embates naturales, así como momentos de alegría por eventos deportivos y de culto, por creencias religiosas y tradiciones, el sentimiento de hermandad y unidad nacional es una de las principales características que nos definen como mexicanos.

Muestra de ello, son todas y cada una de las manifestaciones que llaman y convocan a esta “unidad nacional”, para afrontar y salir avante de las decisiones de un presidente que desconoce, que uno de los elementos que les permite ser la primer potencia en el mundo, máxime el origen de su composición heterogénea, es su nacionalismo. Por ello, es importante orientar ese nacionalismo mexicano y aprovechar la coyuntura que llama a la unidad, para hacer un replanteamiento del México para el siglo XXI.

Será necesario hacer un balance de los grandes rezagos y retos que aún tenemos en materia de desigualdad y pobreza y concentración de la riqueza. Y a partir de ello, diseñar acciones y políticas públicas en el corto plazo que nos permitan generar condiciones y oportunidades de desarrollo igualitario.

Habrá que hacer una discusión incluyente para elaborar la ruta del México Unido e Igualitario. Reconocemos el llamado que han hecho el Presidente de México, los líderes de los partidos políticos, legisladores, empresarios, los académicos, las organizaciones civiles y la sociedad en general. Sin embargo, el eco que pueda tener cada uno de ellos sólo podrá trascender si existe una coordinación institucional. El llamado de la Universidad Nacional Autónoma de México para realizar una “la reflexión plural, la deliberación responsable y rigurosa de los problemas del país, y la búsqueda de alternativas para fortalecer nuestras instituciones con el fin de reorientar su desarrollo”, es la vía correcta. El antídoto para superar esta situación y darle un nuevo rumbo al país, es el llamado a la cohesión y la unidad nacional de los mexicanos.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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