Cultura

En México consideramos revolucionario lo que se opone a los cambios: Labastida

Ensayo. El poeta y filósofo presenta su reciente libro, ¿Pueden las aves romper su jaula?, textos que “responden a mis posiciones filosóficas, políticas y sociales se han hecho más matizadas”. Explica que el volumen compila 22 ensayos que son “políticamente correctos”

Estoy a favor de defender a la nación de todos los ataques de Trump, dice Jaime Labastida.

“En México se ha llegado al absurdo de considerar revolucionario lo que se opone a los cambios, cuando es todo lo inverso. Es imposible detener la globalización y el desarrollo tecnológico pero quienes se manifiestan en contra, argumentan en términos de usos y costumbres, de mantenernos fieles a nosotros mismos y de que no llegue nada del extranjero. Por ejemplo, Trump está aislando a su propio país, ¿es eso lo que queremos?”, opina Jaime Labastida (Sinaloa, 1939) a propósito de su nuevo libro ¿Pueden las aves romper su jaula?, que se presentará hoy en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En la obra editada por Siglo XXI Editores se reúnen 22 ensayos “políticamente incorrectos” sobre la filosofía de lo mexicano, lo auténtico, la Revolución y el México profundo. “Son textos que escribí desde hace 15 años hasta hoy, pero al examinarlos en su conjunto, me di cuenta que respondían a una intención semejante: mis posiciones filosóficas, políticas y sociales se han hecho más matizadas, pero en lo general son las mismas desde hace 20 años”, indica el también poeta.

Un tema que externa el presidente de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) es su combate al problema de identidad, “no en el sentido de que no exista lo identitario, sino en el sentido de que cuando la gente dice que hay que buscar nuestra identidad, lo hace usando un término muy resbaladizo desde el punto de vista filosófico”.

—¿Qué quiere decir el principio de identidad?

—Que todo objeto es idéntico a sí mismo, eso implica que no se altera, que no cambia. Esto traducido en términos políticos es una regresión. Un país complejo como México es todo menos una entidad identitaria, porque tiene multitud de rasgos internos que lo hacen complejo y muy poco homogéneo.

“El principio de identidad tiende a mantener a las personas estables y eso se ve en un poema de López Velarde: Patria, te doy de tu dicha la clave: / sé siempre igual, fiel a tu espejo diario; / cincuenta veces es igual el ave / taladrada en el hilo del rosario, / y es más feliz que tú, Patria suave… Es decir, si el Ave María se repite 50 veces en el rosario, esas mismas veces la patria se tiene que repetir, pero estoy en contra de eso”.

—¿Qué opina de las campañas sobre el boicot a empresas estadunidenses?

—Estoy a favor de defender a la nación de todos los ataques de Trump, pero estoy en contra del patrioterismo y creo que eso (el patrioterismo) debe ser momentáneo. Mientras tanto hay que luchar y envolvernos en el carácter nacional de unidad, pero no exagerar porque nosotros no podemos aislarnos.

—¿Cómo llamaría a esos actos de boicot: nacionalismo o identidad mal entendida?

—Es un nacionalismo exacerbado y en el país empezó desde los años 30 y 40 del siglo pasado y fulminó en toda la llamada filosofía de lo mexicano, que en cierto sentido tuvo su apogeo con El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, y los compendios de México y lo mexicano de Leopoldo Zea.

AFERRACIONES Y FUTURO. En ¿Pueden las aves romper su jaula?, Jaime Labastida detalla que prefiere prestar más atención al futuro que al pasado. “Pongo más acento en el futuro que en el pasado. El pasado es importante pero es más decisivo lo que deseamos ser. Si tenemos voluntad de cambio, podemos lograr más que estar aferrados al pasado”.

—Además de aferrarse al pasado, ¿qué herencias son obstáculos para construir un futuro?

—Muchas cosas del lenguaje se nos ponen de manera inconsciente, muchos mexicanos siguen diciendo que los españoles llegaron aquí y que nos conquistaron, jugando cada uno el papel de víctima. Eso es un absurdo.

“México no existía, insisto mucho en ver cómo en el siglo XVI se decía que la lengua mexicana era el náhuatl y los mexicanos eran los nahuas. Todo eso es una forma incorrecta de hablar, como lo es decir que los españoles conquistaron México porque (en ese tiempo, la palabra) México no existía”.

—¿Estamos en una etapa de crisis nacional general?

—No. Lenin dice que la revolución se produce cuando hay una crisis general que afecta por igual a los explotados y explotadores, pero ahora no hay eso en el país.

“La revolución viene de los conceptos de mecánica. Una revolución es dar una vuelta de 360 grados, volver al punto de partida. Lo que conocemos como revolución es una media vuelta, de 180 grados, es una semi-revolución. Lo que quiero exaltar es que las revoluciones heredan parte de aquello que intentan destruir y no es posible cambiar absolutamente todo”.

Sobre la Revolución Mexicana, Labastida considera que ésta empezó en 1913 y no en 1910, como lo indica la historia oficial.  “La historia siempre la hacen los vencedores y en este caso siempre se ha dicho que la Revolución se hizo en contra de Porfirio Díaz, como si fuera una misma y sola revolución la encabezada por Francisco I. Madero y la encabezada por Venustiano Carranza”.

Eso es falso, añade, porque todo el cambio que propuso Madero no alteró en nada las estructuras políticas, económicas y sociales del porfiriato, “simplemente él quería poner el acento en una elección de carácter democrático. La verdadera revolución, la revolución profunda se hizo cuando Victoriano Huerta asesinó a Madero y el pueblo se alzó en armas, en 1913”.

—¿Qué ofrece el país a la cultura de occidente?

—La cultura mexicana está en proceso de construcción. Todavía no hemos aportado demasiado internacionalmente, por ejemplo, no hay una filosofía mexicana que  se imponga, no tenemos grandes pensadores. Sí tenemos grandes artistas sobre todo en la plástica y poesía, creo la etapa más importante de la poesía es la del siglo XX.

¿Pueden las aves romper su jaula? se presentará hoy a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Participarán: Roger Bartra, Jesús Silva-Herzog y el autor.

 

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