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Elabora UNAM primer mapa genético de las guacamayas verdes en México

Las poblaciones de Guacamaya verde disminuyen por destrucción de su hábitat.

Científicos de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM, elaboraron el primer mapa de la diversidad genética y distribución geográfica de las especies de guacamayas verdes o papagayos militares (Ara militaris). Uno de los hallazgos más importantes es que las poblaciones de guacamaya verde, en México, están fragmentadas en dos grandes grupos, con poco o nulo intercambio genético.  

Los dos grandes grupos o vertientes de poblaciones de guacamaya viven en latitudes semejantes, pero separadas por el altiplano central mexicano y el eje neovolcánico, como explicó a Crónica el doctor Francisco Rivera Ortiz, primer autor del artículo publicado esta semana en la revista científica Tropical Conservation Science.

“Lo que hicimos primeros fue ver cómo estaba su distribución geográfica. Esto nos llevó a entender que actualmente en México hay dos grandes grupos o vertientes de las poblaciones de guacamayas verdes y parecen no tener mucho intercambio genético: una es la vertiente del Pacífico, que abarca poblaciones desde Sonora hasta Oaxaca, y la otra vertiente, que es la del Golfo, que abarca a los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato”, explicó el profesor que trabajó junto con los doctores Sofía Solórzano, María del Coro Arizmendi, Patricia Dávila Aranda y el doctor Ken Oyama, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES-UNAM), en Morelia.

En México existen dos especies de guacamayas en estado silvestre: la guacamaya escarlata y la verde. Aunque la guacamaya verde también se puede encontrar en Bolivia y Centroamérica, la subespecie que existe en México es endémica, lo que significa que no existe, libre, en ninguna otra parte del planeta.

Para el estudio de la diversidad genética, el material biológico del que se tomaron las muestras fueron plumas obtenidas en zonas de anidación y alimentación de siete regiones de México. Una vez que se tuvo el ADN de las muestras se identificó que se trataba de material biológico de 86 ejemplares diferentes. Después se analizaron sus familiaridades y diferencias estudiando, en los ADN colectados, nueve marcadores genéticos o microsatélites, que aportan información sobre diferencias genéticas.

“Los microsatélites son unos marcadores genéticos que se utilizan para saber la diversidad genética actual de una espécie. Hay varios marcadores genéticos y secuencias genéticas que se utilizan para responder preguntas sobre biología evolutiva, pero en nuestro caso lo que nos interesa es conocer la diversidad actual, tomamos estos microsatélites o marcadores genéticos que nos dan una resolución de entre cero y tres mil años. Entonces, nos da información de la diversidad actual y no la histórica y evolutiva”, detalló el doctor Rivera.

PLANES DE MANEJO. La información generada por el estudio de la UNAM puede servir como materia prima para programas de manejo de la Guacamaya verde en México. Entre los datos que reporta el artículo publicado por la FES Iztacala está el hallazgo de tres localidades donde hay guacamayas verdes, pero con muy baja variabilidad genética, que puede poner en riesgo la supervivencia de esa especie.

“Una de las cosas que nos arroja esta investigación es que tenemos que buscar la existencia de corredores que pudieran estar conectando a estas dos poblaciones de la especie, a pesar de que en este momento no tenemos datos de si se conectan. Además, nosotros estamos planteando es que cada una de las poblaciones de guacamaya verde que se identifique debe ser manejada como unidad de manejo de fauna porque que cada una de las poblaciones aporta a la variabilidad genética, que ya está muy amenazada por dos causas principales: la destrucción y fragmentación de su hábitat y la extracción y venta ilegal de ejemplares”, subrayó el doctor  Rivera Ortiz.

 

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