Cultura

El mundo informalista del pintor Darío Villalba llega al Carrillo Gil

De izquierda a derecha las obras Niño Cubo de Agua, 2014; La Espera Blanca, 1974; y Futbolista II, 1998.

El pintor y fotógrafo español Darío Villalba llega por primera vez a México a través de una retrospectiva en la que se da a conocer 40 años de su carrera, presentados a través de 21 piezas en las que denota su interés por la vida cotidiana, el amor y las condiciones en las que se encuentra la humanidad.

Carlos Palacios, curador de Darío Villalba. Obras 1974-2015, sostiene que esta exposición es la primera en la que se hace un recorrido por la trayectoria del artista español: “Dicho arco temporal me gustaba presentarlo en sucesivas imágenes claves de su carrera. De alguna manera la exposición es un resumen de su carrera. Otro de los temas que me interesaba plantear era la especie de fluidez de las imágenes en la obra de Darío Villalba, cómo una misma imagen cambia, se modifica de acuerdo a la utilización que se le da y cómo se introduce en otras técnicas artísticas”.

El curador define a Darío Villalba como un artista “raro”, debido a que rompe con los patrones y los moldes que habían sido establecidos, sobre todo porque se le considera como uno de los últimos protagonistas de El Paso, movimiento de pintores informalistas del centro de España.

TRANSICIÓN. Otro aspecto de Darío Villalba es el traslado que hace de la fotografía a la pintura, situación que se puede apreciar en creaciones como Cívica Londres – La novia que nunca tuve, Sobre el río. Niños – Pareja estanque, Sobre el río Ciudad, Sobre el lago Jeans – Mármol y Jone –Raya roja.

“(Las piezas están) en formatos monumentales, donde se pierde la condición de lo fotográfico. Él es muy cuidadoso en el trabajo de la impresión, aspecto que le va a dar una particularidad casi táctil a la imagen”, declara Palacios.

En cuanto a los temas que predominan en las obras de Villalba, el curador indica que están presentes la vida cotidiana, a partir de ver a las personas en la ciudad y que, en algunos casos, generan sensación de nostalgia, por la utilización del blanco y el negro, “son pocas donde hay color”.

Palacios menciona que es difícil que haya influencia de Darío Villalba en otros artistas: “En ese sentido es ‘un artista raro’, porque no conozco a artistas que lo hayan tenido como referencia, sus obras son muy dominantes. Es un artista de artistas, que hace sombra”.

IMAGEN Y TEXTO. La exposición está conformada por 21 piezas en gran tamaño, más de 30 fotografías de Documentos Básicos, archivo formado por el artista a lo largo de su vida; Almohadas y La oración, dos encapsulados en metacrilato, así como frases de Villalba y críticos de arte.

El número de piezas se debió al tamaño, la delicadeza de los soportes y la decisión de querer trabajar con pocas obras del fotógrafo: “Con muchas piezas se convertiría en una especie de sala de tortura. Necesitaba que fuera un espacio de contemplación, de grandes silencios, quería poner 19 piezas, al final añadí dos más”, dice Carlos Palacios.

En cuanto a la producción del artista español, diferentes críticos han expresado su opinión, entre ellos Giancarlo Politi, en Darío Villalba: notes for a Reading, e Isabel Lafont, en Pintura, fotografía y piedad desde las imágenes, textos de los que se extrajo un fragmento y que forman parte de la muestra que estará hasta el 14 de mayo en el Museo de Arte Carrillo Gil.

“A mí me interesa siempre el ser humano como centro de la imagen, de la redención en el mundo. En muchas imágenes que he empleado se ve al hombre en estados límites, de angustia a veces,  entonces el cuadro puede incluso mostrar más patetismo o más dolor o más amor que la realidad”, escribió el Darío Villalba.

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