¿Otro ejército tras narcos mexicanos?

Leopoldo Mendívil

PRESIDENTE TRUMP

+Yo he dicho “no” a las drogas,

pero ellas no me escuchan

Marilyn Manson

 

Tiene usted ahora, presidente, la Plaza Lafayette frente a su casa, a donde, si lo desea, puede salir a pasear de vez en vez con sus invitados para que ambos conozcan, por sus  estatuas, a algunos de los héroes de la independencia estadunidense, incluido el que da nombre a ese bello lugar washingtoniano.

Me refiero al marqués de Lafayette —Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier, su nombre de pila…—, quien llegó a los Estados Unidos cuando este país aún no existía. Llegó, de alguna manera, a título de inmigrante, porque supo en Francia, su país, que en la América del Norte sus habitantes se habían levantado en armas para declararse libres de la monarquía británica y le pareció digno de un hombre ir a luchar por esa causa.

Como ve, toda la historia de la patria que le dio su padre, presidente Trump, está pletórica de gente que fue allá a buscar o la gloria, como Lafayette, o su vida. Su padre mismo, señor Trump, debió cumplir con la norma esencial en todo migrante, que es enfrentar cualquier riesgo y cumplir en cualquier trabajo. Por ello, suelen ser mejores ciudadanos que los nacidos en el país que sea…

Le cuento lo anterior para que entienda usted un instante en que la Plaza Lafayette pasó por la historia de México:

Fue el 13 de febrero de 1988, en el puerto de Mazatlán, Sinaloa, uno de los estados insignia —perdón por abusar de esta palabra…— en el negocio del narcotráfico, a donde el presidente mexicano Miguel de la Madrid invitó al presidente estadunidense Ronald Reagan para charlar sobre diversos asuntos de interés binacional, entre ellos el de las drogas, que lamentablemente México produce, para placer de millones de compatriotas suyos, don Donald, sus principales consumidores. Reagan fue muy enérgico en reclamar un involucramiento mayor de México en la lucha antidrogas por el daño que provocaban a tanto fellow american y De la Madrid aceptó la demanda como una obligación por principio humanitario, pero  comentó a su invitado que se permitía solicitar lo mismo de su país y de su gobierno por lo triste que era ver pululando frente a la propia Casa Blanca, en la Plaza Lafayette, a estadunidenses  vendedores de drogas a estadunidenses consumidores de las mismas, sin que nadie los molestara.

Ignoro si esto sigue ocurriendo en ese hermoso lugar, frente a su residencia actual, señor Trump, pero aquella liberalidad pro drogas existe en todo el territorio estadunidense, que involucra a millones de compatriotas suyos, desde vendedores callejeros hasta grandes capos jamás identificados ni sometidos a la acción de la ley, pero allá en su país, don Donald, no se mueve el pie de un solo policía para buscarlos y aprehenderlos y no puedo creer que eso suceda porque sean entes invisibles imposibles de detectar…

Viene todo esto a cuento, naturalmente, por la información de la periodista mexicana Dolia Esteves al noticiario de Carmen Aristegui del miércoles, que consignó Proceso on line, palabras supuestamente suyas al presidente Peña durante su conversación telefónica que  hace pocos días sostuvieron:

Trump le dijo a Peña Nieto que no necesita a México ni a los mexicanos, en tono amenazante, e incluso se quejó del mal papel que está haciendo el Ejército en el combate al narcotráfico”, apuntó.

“Le sugirió que si son incapaces de combatirlo (al narco) ‘quizá’ tenga que enviar tropas para que asuman esta tarea, mencionó la periodista”.

El gobierno mexicano rechazó lo anterior y lo consigno aquí porque Dolia es una acreditada periodista que conoce casi todas las entretelas de Washington. Si ella ha fallado, ella deberá responder lo procedente, pero de cualquier manera el incidente sirve para sugerirle, don Donald, con respeto, claro, que antes de involucrar al ejército allá mismo, primero en su país, ordene tajantemente a sus supercalificados cuerpos policiales dar cuenta de la persecución de estadunidenses, mexicanos o de cualquiera otra nacionalidad que con tanta libertad y eficiencia comercial han provocado millares de muertes de fellow americans drogadictos…

 

Internet: m760531@hotmail.com

Facebook: Leopoldo Mendívil

Twitter: @Lmendivil2015

Imprimir

Comentarios