A la caza de Bad hombres

Juan Manuel Asai

Cualquier reflexión sobre las bandas del crimen organizado, integradas por Bad hombres, debe partir de esta premisa: Estados Unidos no combate el tráfico de drogas, lo administra según sus intereses geopolíticos.

Son intereses que cambian según las circunstancias, pero EU siempre elige lo que supone que es mejor para ellos. En este orden de ideas, la CIA es una suerte de cártel criminal internacional que tiene cómplices y adversarios en otras bandas criminales. En nuestro continente el caso Irán-Contras en Nicaragua es paradigmático, pero no único. Hay muchísimos otros en el mundo, sobre todo en regiones productoras de adormidera en Asia. Su visión queda clara al recordar la declaración cínica pero ilustrativa sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza, a quien todo mundo consideraba un hijo de perra. También los gringos lo decían, pero añadiendo: “He is our son of the bitch.”

Narcos y agentes gringos fueron compañeros de viaje en la lucha contra la expansión comunista en el marco de la guerra fría. El gobierno gringo tiene un objetivo: controlar los Ejércitos de todos los países del continente y dentro de ese objetivo general usa el combate al tráfico de drogas. A veces aprieta, en ocasiones deja hacer. Contra lo que pudiera pensarse, los gringos no quieren que de un día para otro se pare en seco el tráfico de drogas, para ellos sería una tragedia. Quieren drogas en todos sus condados, en cantidad suficiente para tener entretenidos a los chicos, y con un precio accesible. Tampoco quieren que el dinero que los narcos lavan allá salga de sus circuitos financieros. Les asusta pensar que sus vendedores de armas se queden sin clientes. El insaciable apetitito de drogas en Estados Unidos generó el brote de cientos, miles de Bad hombres de este lado de la frontera.

México corrupto.- Eso con respecto a Estados Unidos. Con relación a México, lo único que puede decirse es que el combate al marco está atrapado en una red de corrupción que cruza de arriba a abajo la administración pública y también las cúpulas empresariales. Siempre hemos sido una nación corrupta, pero con la irrupción de las drogas nos transformarnos en los más corruptos del mundo, o casi. No es extraño de gobernadores, alcaldes, mandos militares y simples policías estén metidos en negocios sucios. Como la impunidad es la regla, hay riesgos mínimos y ganancias máximas. La expansión colosal del narco en nuestro país no se explica sin la complicidad o complacencia de las autoridades.

También los consumidores son parte de la cadena delictiva. Quieren consumir y vivir en paz, lo que no es posible, ya que son los financieros de una actividad delictiva que crea una masa de delincuentes que ensaña con la sociedad. Todo lo anterior con respecto a la intención de Donald Trump de cazar Bad hombres en el lado sur de la frontera. Lo que quiere es meterse hasta la cocina. Que las cosas se hagan aquí como él supone que se deben hacer. Estados Unidos es la cigüeña que trae Bad hombres. Los crea para saciar su apetito de drogas y para poner al gobierno mexicano de espaldas contra las cuerdas y que no le quede más remedio que aceptar sus condiciones, por más leoninas que sean. Está en su naturaleza.

No hay que tomar a la ligera nada proveniente de Donald Trump. No tomarlo en serio desde el principio fue un error que el mundo pagará carísimo.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

Imprimir

Comentarios