¿Cómo están, jóvenes? - Gerson Hernández Mecalco | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¿Cómo están, jóvenes? | La Crónica de Hoy

¿Cómo están, jóvenes?

Gerson Hernández Mecalco

La política “profesional” y el acceso a la universidad son cosa de élites, esta oración no es clasista, ni despectiva. Una élite es una minoría selecta, algunos autores hablan de élites gubernamentales o élites del poder como el sociólogo estadunidense Charles Wright Mills. Los jóvenes mexicanos son talentosos, ambiciosos y forman una elite. Esta semana se reinició el maratón de los nueve Km-semestres en nuestra Universidad. Seguramente muchos profesores preguntaron: ¿cómo están? a los 204 mil 940 alumnos de licenciatura. La respuesta generalizada fue la combinación de risas y el coro risueño de “bieeeen”. Sin embargo, ¿realmente están bien? La respuesta es sí, ya que en un país de más de 120 millones de habitantes, donde más de uno de cada cuatro son jóvenes (31.9 millones), pero de estos solamente el 9% tiene acceso a la Universidad, y hay una aspiración del 75 por ciento de ingresar a la educación superior, realmente la respuesta como dicen mis amigos priistas: “es correcto, Gerson”. Pero mejor vamos por partes.

Panorama juvenil. En México, un alto porcentaje de su población se encuentra en edades entre los 15 y 29 años. De acuerdo con el INEGI, hay 31.9 millones de jóvenes entre 14 y 29 años de edad, de los cuales 13.2 millones son adolescentes (14 a 19 años), 9.9 son adultos jóvenes (20 a 24 años) y 8.8 tienen entre 25 y 29 años. En conjunto, los jóvenes representan 28.4 por ciento de la población total.

Educación superior. México tiene una población de no más de 120 millones de habitantes, de los cuales hay no más de 3 millones y medio de estudiantes de licenciatura; de estos, solamente 8 de cada 100 alumnos concluyen una carrera universitaria, la principal razón es “la falta de recursos económicos”. Una universidad privada tiene un costo en promedio de 14 mil 700 pesos a 111 mil pesos semestrales. Por ejemplo, la inversión promedio por alumno de la UNAM es de 59 mil 577 pesos; para el caso de la licenciatura es de 67 mil 284 pesos al año, y para el bachillerato de 43 mil 987 pesos. En promedio, para un alumno regular que concluye sus estudios en cinco años, el gobierno invirtió  —a través de los impuestos de 4 de cada 10 mexicanos, que son llamados despectivamente Godínez— 335 mil pesos; al día 184 pesos (por seis horas de clase en promedio). En otras palabras, los alumnos que en lugar de entrar a sus clases prefieren hacer planes revolucionarios en la comodidad del pasto y “matar clase”, hacen que se desperdicien 30 pesos por hora, con lo que se podrían comprar dos litros de gasolina magna, o en todo caso dos cervezas oscuras.

Las carreras que generan más empleos. De acuerdo con la STPS, administración, contabilidad y derecho son las carreras con más egresados empleados, mientras que deportes, filosofía y la docencia representan todo lo contrario. Actualmente hay 7.5 millones de mexicanos con una profesión en el país (15.1% de los trabajadores). No estoy de acuerdo con las técnicas desmotivadoras de muchos profesores que descargan muchas de sus frustraciones personales con frases como: “para qué están aquí, si terminarán trabajando en un taxi”, entre muchas otras. Sin embargo, la realidad es que en muchos casos la disciplina y ganas de triunfar como alumno será una característica del egresado al momento de resolver problemas en el campo laboral.

Mexicanos no se desconectan del trabajo. El ambiente competitivo hace que los jóvenes no cumplan su horario laboral, 77% de los trabajadores continúa revisando mensajes en días de descanso, incluso hay profesiones donde la frase de “ya es viernes” no es una garantía de descanso. Hay casos contrarios como Francia, donde es obligatorio dejar las actividades laborales en la oficina. Desde este año los empleados de ese país no pueden ser solicitados por sus empresas una vez que concluya la jornada de trabajo. Según las autoridades, con la finalidad de equilibrar la vida personal y profesional y reducir los niveles de estrés entre los miembros de la organización.

Hay otros datos interesantes: 5 de cada 10 personas con estudios no tienen trabajo, el problema se agudiza por entidad, Campeche registra el mayor porcentaje de desocupados con educación superior, seguido de Chiapas y Guerrero, mientras que la CDMX suma 49% de desempleados con instrucción académica. Además, hay un panorama poco favorable para Iberoamérica, en general más de 6 de cada 10 latinos no tienen trabajo y el 21% que cuenta con esa oportunidad desea cambiar a otra empresa.

¿Cómo estarán los jóvenes que estudian una licenciatura? Seguramente tendrán más herramientas que los 91 de cada 100 mexicanos de cada generación que no tienen estudios universitarios. Generalmente se piensa que sentirse bien en el trabajo se vincula a un concepto de éxito; pero el doctor en psicología Tal Ben Shahar, creador de un curso de felicidad en la Universidad de Harvard, dice que al final una de las principales lecciones para los alumnos es entender que este concepto se encuentra en el estado de ánimo, no en condiciones externas. También hay que saber del fracaso y la frustración. Por último, ¿y si pensamos que la diversión de los malabaristas en las clases puede trasladarse a la diversión laboral? #Jap

Académico de la FCPyS-UNAM y Consultor Político

@gersonmecalco

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