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Una clase empresarial dinámica, requisito indispensable: Lorenzo Servitje

Hoy murió Lorenzo Servitje Sendra, fundador de grupo Bimbo. Rescatamos el discurso pronunciado por el empresario el 13 de octubre de 2010 con motivo de la recepción del Premio Crónica en la categoría de Promoción de Valores y Responsabilidad Social

El premio que hoy se me confiere lo recibo con la obligada sinceridad de quien conoce la insuficiencia de sus méritos y las limitaciones que tengo como todo ser humano y lo agradezco profundamente por venir de una empresa como el Grupo Empresarial Periodístico.
También deseo expresar ahora que esta distinción que recibo la hago extensiva, por un deber de justicia, a todos aquellos que me han acompañado en mi trabajo de empresario o en los proyectos e instituciones en los que he colaborado. Toda obra humana, en el fondo, es una obra colectiva. Muy poco hacemos los dirigentes solos y muchas veces solamente nosotros nos llevamos los honores, cuando decenas y aun cientos de personas cercanas a nosotros hayan contribuido en mayor medida a lo realizado.
La misión del hombre de empresa. Quiero aprovechando esta oportunidad subrayar la misión del empresario, sobre todo en este momento y en nuestro país. Un maestro del Tecnológico de Monterrey, por los años sesenta, definía al empresario como aquel que tenía la habilidad de invertir, es decir, de hacer productivos los recursos a su disposición. ¡Cuánta razón tenía! Y de allí puede concluirse cuán importante es para toda economía esta acción clave del empresario.
La iniciativa del hombre de empresa ha sido siempre esencial para el crecimiento económico. La iniciativa de esos hombres insatisfechos, siempre en movimiento, capaces de allegarse y acumular recursos y ponerlos a producir, de organizar y dirigir el trabajo de otros y de hacerlo más eficiente; de descubrir y emplear para hacer más o mejores cosas, todo ello asumiendo riesgos, viendo al futuro; siempre dispuestos a experimentar, a crecer, empujados por una ambición, sí, pero también por un ideal de realización creadora
Una clase empresarial dinámica y creativa es un requisito indispensable para salir del subdesarrollo: Todo lo que se haga para auspiciarla y promoverla dará frutos abundantes.
Obligación social. Pero el empresario, además de su papel en la vida económica, lo tiene también en la vida social. Por lo general suele reunir dotes de visión, iniciativa y tenacidad que logra que las cosas se hagan. Su preparación, su autoridad, sus relaciones y sus recursos le permiten apoyar o realizar proyectos que otras personas no intentarían. Esto le confiere el carácter de una fuerza social muy valiosa. Por eso tiene la obligación moral de contribuir al bien común de la sociedad, la obligación de servirla en la medida de su condición y sus cualidades y en la medida también de lo que ha recibido de esa misma sociedad.
De esto se desprende que tenga que participar en las instituciones y obras a las que se sienta inclinado, ya sean de ayuda o promoción social, gremiales, cívicas y aun políticas. No puede regatear esta colaboración de servir por estrictas razones de justicia social.
Saber agradecer. Para terminar, al reiterar a Crónica mi reconocimiento, quiero aquí agradecer al Señor, mi Dios, los dones que me ha otorgado a lo largo de la vida y que me han permitido llegar hasta este momento. Y también dejar un testimonio de recuerdo a mi esposa, por su comprensión ante las muchas veces insensata obsesión por el trabajo, las llegadas tarde, las ausencias por viajes, la tensión por los problemas. Y también a mis hijos, por su comprensión y afecto, por esos paseos suspendidos, esos diálogos escasos y algunas horas maravillosas, irremediablemente perdidas.
Doy gracias también a mis queridos socios y familiares, a los colaboradores de nuestras empresas, de todos los niveles, y a mis colegas, amigos y compañeros de lucha, de ideales y de trabajo en innumerables proyectos.
Y ante la crítica situación de nuestro país en estos momentos, me atrevo a exhortar a todos a que demos con confianza un paso adelante y hagamos oír con firmeza y valor nuestra voz ciudadana y nuestra voz de empresarios, para la solución acertada de nuestros problemas y para el bien de México.

Texto del discurso pronunciado por el empresario Lorenzo Servitje Sendra, el pasado 13 de octubre con motivo de la recepción del Premio Crónica 2010 en la categoría de Promoción de Valores y Responsabilidad Social.

 

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