Academia

Ideogramas, un florilegio estético de ocho compositores jóvenes mexicanos

◗ Hoy, con recital, se presenta el disco en el Cenart ◗ Es producto del taller de composición del NICO, una escuela dedicada a apoyar a sus estudiantes avanzados: dice Enrico Chapela

Ocho composiciones hechas por ocho músicos jóvenes y cada una con ritmos diferentes, que van desde el jazz, la abstracción, el folclor árabe o el barroco europeo, forman el disco Ideogramas, que se presentará hoy en la Sala Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (Cenart) a las 19:00 horas.

“Este disco es producto del taller de composición para quinteto que impulsamos en el Núcleo Integral de Composición (Nico), una escuela dedicada a la enseñanza de composición para estudiantes avanzados de la misma. Éste es el tercero de una serie de talleres para ensamble que empezaron con el Cuarteto Latinoamericano, con el ensamble de percusiones Tambuco y ahora con el Ensamble Ónix”, explica Enrico Chapela, maestro en el Nico.

Los estudiantes, añade, se inscriben al curso para componer obras y terminar como lo hacemos hoy: con un concierto y la presentación de un disco. “Buscamos que nuestros conciertos ofrezcan una visión integral de todo lo que se requiere para determinada parte del oficio, es decir, impartimos desde clases de repertorio e historia, técnica instrumental, composición… les enseñamos cómo se graban las piezas, les enseñamos a editar las grabaciones y como último, ofrecer un concierto”.

Las piezas que conforman Ideogramas son variadas porque en palabras de Chapela, Nico tiene la filosofía de que los estudiantes encuentren su propia voz, “busco que ellos encuentren lo que necesitan dentro de la música y sólo les ayudo a plasmar sus ideas de la mejor manera en la partitura”.

Chapela comenta que el título del disco obedece a esa filosofía, además de que fue un nombre propuesto por los compositores, ya que las piezas no tienen nada que ver entre sí desde el punto estético.

“La primera es una composición de Cristóbal Maryán que se titula Momia I: El Gordo. Él vivió un tiempo en Dubai y Nueva York, ahí se formó como músico, entonces esta obra tiene una influencia de sonidos árabes. Cristóbal cuando regresó a vivir a México, el primer museo que visitó fue el Museo del Carmen y se impresionó con las momias, entonces esta composición se la dedica a una momia gorda porque imaginó los excesos que llevaron a esa persona a su muerte”, detalla.

Otra pieza es la compuesta por Erick Garcés, estudiante del Conservatorio Nacional de Música, Descubrimientos en el repetido sueño de José, que incluye material lento interrumpido por sonidos veloces y frenéticos, y en opinión de Chapela, es una obra con influencia del músico mexicano Armando Luna.

“Eduardo Partida es otro de los estudiantes y su composición es la más abstracta que incluye el disco, su pieza se llama Constructo 1. La obra de Emil Rzajev Lomelí, se llama Los placeres de la casa y él es un compositor cuyo padre es de Azerbaiyán, entonces su obra combina melodías tradicionales de ese país y la música barroca del siglo XVII europeo”.

También para este disco participó Antonio Flores Castro, quien dedica su obra a la leyenda prehispánica de Xóchitl, en la que se narra cómo una princesa pierde a su padre a manos de un señor que acaba casándose con su madre, y al final la princesa se venga de su padre adoptivo, con ayuda de un dios. Esta obra se titula Xóchitl.

“Ernesto Góngora compuso Aquelarre y la particularidad es que toca la gaita escocesa, con mucha influencia de la música celta y su obra, en la primera mitad, es lenta porque es cuando los brujos están fraguando el calderón y luego, llega la parte rítmica de la danza propia del aquelarre”, precisa Enrico Chapela.

Las dos últimas piezas del disco, son: Playground de Marilú Niño Prieto, considerada la composición más tradicional y más amable para los oídos de los no acostumbrados a la música contemporánea; y Telegrama de José de la Parra, un compositor formado en el mundo del jazz.

Por último, Enrico Chapela opina que las buenas obras contemporáneas, al igual que los clásicos, perduran en el tiempo porque son de calidad.  “Me pasa con mi propio repertorio, hay algunas que se han tocado mucho, que la gente conoce y que han ganado premios, pero hay otras que se tocaron sólo en el estreno. Aquellas que llaman la atención es porque algo tienen y aquellas que no, tienden a ser más débiles. Por lo general las obras geniales, llaman la atención”.

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