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“Sobreponer la humildad al orgullo”

Ser un empresario es ser un líder humilde que reconoce la labor de sus colaboradores y que lucha por sus ideales sociales, decía Lorenzo Servitje en torno a la misión de encabezar una compañía, filosofía que hoy será recordada como su legado, tras su fallecimiento a los 98 años de edad.  
Era el año 2010 y el empresario y fundador de Bimbo fue galardonado en la primera edición del Premio Crónica, específicamente en la categoría de Promoción de Valores y Responsabilidad Social. El corazón de su discurso fue centrado en la definición de un verdadero empresario, alguien que debía tener “una misión de liderazgo, de obligación social y que debía saber agradecer”.
Don Lorenzo, como muchos lo conocían,  habló sobre la misión del hombre de empresa, alguien que no sólo tenía que saber invertir, sino que debía de sobreponer la humildad al orgullo.  
 “Toda obra humana, en el fondo, es una obra colectiva. Muy poco hacemos los dirigentes solos y muchas veces solamente nosotros nos llevamos los honores, cuando decenas y aun cientos de personas cercanas a nosotros hayan contribuido en mayor medida a lo realizado”, dijo frente a políticos, empresarios y funcionarios que se presentaron ese año en la ceremonia del Premio Crónica.  
Además recordó que un empresario, además de su papel en la vida económica, tiene que tener una obligación social, contribuyendo al bien común de la sociedad. “El empresario por lo general suele reunir dotes de visión, iniciativa y tenacidad que logra que las cosas se hagan. Su preparación, su autoridad, sus relaciones y sus recursos le permiten apoyar o realizar proyectos que otras personas no intentarían. Esto le confiere el carácter de una fuerza social muy valiosa”, explicó.  
Servitje se despidió aquella vez agradeciendo a la vida por los dones y momentos aprovechados. “Quiero dejar un testimonio de recuerdo a mi esposa, por su comprensión ante las muchas veces de insensata obsesión por el trabajo, las llegadas tarde, las ausencias por viajes, la tensión por los problemas. Y también a mis hijos, por su comprensión y afecto, por esos paseos suspendidos, esos diálogos escasos y algunas horas maravillosas, irremediablemente perdidas”.
Nieto de campesinos e hijo de inmigrantes catalanes, Lorenzo Servitje, dejó huella por ser un empresario mexicano dedicado al desarrollo del país, a la lucha de causas sociales y al esfuerzo por dejar un legado de humildad.
Don Lorenzo nació en la Ciudad de México en 1918. Egresado de la Facultad de Contaduría de la UNAM, ejerció su profesión de Contador Público, con una visión humanista que fue el sello de todas las actividades emprendidas a lo largo de su vida.
Fundador de la Empresa Bimbo, con presencia en 22 países, más de cien marcas que integran su cartera de productos y con la que se ha logrado emplear a más 74 mil personas.
Formó y presidió la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural. Fue miembro del Consejo Directivo del Instituto de las Américas, con sede en La Joya, California, además de Consejero de la International Finance Corporation, con sede en Washington y socio fundador del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana.

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