En recuerdo de un valioso mexicano

Rafael García Garza

Murió don Lorenzo Servitje, sin duda, un hombre sobresaliente, no sólo por su trabajo y éxito empresarial, sino por su pensamiento y acción a favor de México y su empeño por la preservación de los valores en una sociedad cambiante y a veces contradictoria como la mexicana.

Por ello, permítame amigo lector hacer un paréntesis para recordarlo. Tuve el privilegio de conocerlo en el año 2001 a propósito de su empeño por la enseñanza de la ética laboral, asignatura que mi hijo, maestro de Filosofía y Humanidades, Rafael García Pavón, impartía en la Universidad Anáhuac y cuya intención era establecerla como una materia obligatoria para todos los alumnos que cursaran el último año de su carrera profesional. Con gran entusiasmo don Lorenzo apoyó la idea e inicialmente patrocinó una cátedra en honor de un destacado filósofo y pedagogo español, “Adolfo López Quintas”, concediéndole la responsabilidad a Rafael; este hecho, que en lo personal me llenaba de orgullo, me dio la gran oportunidad de trabar una amistad afectuosa y siempre constructiva con don Lorenzo. De esta manera conocí su obsesiva preocupación por la educación en México y diversos organismos que apoyaba en proyectos y trabajos, todos de importancia para contribuir al desarrollo educativo del país.

Llamaba mi atención su sencillez, el fundador de una gran empresa internacional como Bimbo contaba con un pequeño despacho en el edificio corporativo y una gentil y atenta secretaria, sin ningún exceso en aras de la seguridad y mucho menos ayudantes o asistentes, como suele pasar con algunos políticos de nuestra época.

Hombre de ideas claras y memoria de privilegio, que no necesitaba de dictados o computadoras para dar forma a lo que pensaba, de manera simple tomaba una hoja blanca, una pluma y escribía de su puño y letra, ya fuera una carta, un desplegado o una agenda de acciones, destacando su rigor por la ortografía. Con frecuencia participé como escucha en diálogos con funcionarios y hombres de la vida pública y pude apreciar su brillante inteligencia y profunda espiritualidad, además de su sentido práctico, fue un hombre que predicaba con el ejemplo.

En nuestro diario Crónica el Comité Editorial y su presidente, mi entrañable amigo Jorge Kahwagi Gastine, decidieron, a propuesta de Jorge, y por unanimidad, otorgar a don Lorenzo el primer “Premio Crónica” como reconocimiento a su permanente labor en la promoción de valores y la responsabilidad social; único reconocimiento de un medio de comunicación en este rubro. Don Lorenzo aceptó con la humildad que lo caracterizaba y en su discurso de agradecimiento exhortó a los empresarios mexicanos a retribuir a la sociedad mexicana algo de lo que ellos han recibido. Daniel Servitje, su hijo menor, en un mensaje a los trabajadores de Bimbo les recordó parte del pensamiento de don Lorenzo, que me permito reproducir:

Vivir guiado y comprometido por ideales.

Estar permanentemente inconforme con lo alcanzado y con la realidad.

Ser humilde y realista.

Ser congruente entre el pensar, el decir y el hacer.

Tratar a las personas como personas, nunca como instrumentos.

Dedicarle tiempo a las personas que quieres, a reír, a disfrutar con los demás.

Ver el trabajo como una misión, una pasión, una aventura, más que una tarea.

Queda para siempre su recuerdo vivo y enseñanza positiva.

Rescatar el municipio, renovar a la sociedad

Entre las elecciones que se llevarán a cabo este año está la de alcaldes en el estado de Veracruz. En total 211 demarcaciones estarán en juego y su resultado definirá la nueva correlación de fuerzas en ese estado, uno de los más importantes en materia electoral. Es oportuno por lo tanto voltear los ojos a esta figura de la organización jurídica del país que comenzó a operar desde la llegada de los españoles, de modo que es la figura más antigua y sigue operando hasta nuestros días.

A decir de textos académicos, la palabra Municipio ya se usaba en la antigua Roma para referirse a las localidades en las que los ciudadanos toman las cargas patrimoniales y también atendían los servicios públicos, de modo que se pueden considerar una de las primeras formas de organización de los grupos humanos. Roma extendió el concepto en todo su imperio que desde luego también alcanzó España y de ahí dio el salto, con el mismo Hernán Cortés, al territorio que se transformaría en Nueva España. Hablando de Veracruz, el primer ayuntamiento del país fue el de la Villa Rica de la Vera Cruz, fundado en abril de 1519 por Cortés.

Se dice poco, pero ese primer municipio contó con una estructura muy parecida a la de nuestros días, con regidores, alguaciles y escribanos; una vez que cayó la Gran Tenochtitlán, Cortés, que era estudiante de Leyes con la carrera trunca, y fundó el primer ayuntamiento del Altiplano. El honor correspondió a Coyoacán, hoy delegación política pero que volverá a ser una suerte de municipio gracias a la nueva Constitución. En los municipios, decían los maestros, se da el primer contacto de la gente con el Derecho. El municipio, está definido como el conjunto de habitantes que viven en un mismo territorio jurisdiccional, en el cual tiene el mando un Ayuntamiento.

En la actualidad México, con 120 millones de habitantes, tiene 2 mil 455 municipios. Según las cifras más recientes, la delegación Iztapalapa, en la Ciudad de México, y Ecatepec, en el Edomex, son los municipios más poblados, seguidos por Tijuana, en Baja California y León, en Guanajuato. Le siguen en cuanto a número de habitantes, Puebla, Guadalajara, Ciudad Juárez, Zapopan. Es importante añadir en esta lista a la delegación Gustavo A. Madero y Ciudad Neza. El estado de Oaxaca es el que más municipios tiene en el país, un total de 570, aunque también tiene los menos poblados, como Santa Magdalena Jicotlán, con apenas 102 habitantes, o Santiago Tepetlapa, con 116.

Hay tres organismos de alcaldes agrupados por el partido político al que pertenecen. La Asociación Nacional de Alcaldes es del Partido Acción Nacional. La Asociación de Autoridades Locales está vinculada al Partido de la Revolución Democrática y la Federación Nacional de Municipios, que es del PRI. Los tres se juntaron con un propósito: brindarles seguridad a los alcaldes que operan en zonas de alto riesgo, para que tengan seguridad personal.

Se trata de un nivel de gobierno particularmente vulnerable a las asechanzas de las bandas del crimen organizado que se les acercan con el planteamiento: plata o plomo. A veces son las dos cosas. En el sexenio pasado murieron de manera violenta 31 alcaldes y en el actual, el de Peña Nieto, la cifra ya supera los 40. Desde luego, la corrupción es particularmente notable en estados con alta presencia de bandas del crimen organizado, como Guerrero, Michoacán, Tamaulipas.

En Guerrero, México tuvo el más escalofriante ejemplo de lo que la corrupción de un alcalde puede provocar, como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. La investigación dice que, en una acción orquestada, policías municipales y sicarios de Guerreros Unidos los levantaron, los asesinaron y quemaron los cuerpos hasta reducirlos a ceniza. El jefe de esa vasta organización criminal era el alcalde del PRD José Luis Abarca, que antes de llegar al cargo había sido acusado de asesinato por otras fracciones perredistas.

Por ello y por los últimos actos de corrupción estatal, las próximas elecciones en junio del 2017 de las alcaldías de Veracruz toman especial importancia. Los veracruzanos tienen la palabra. Habrá elecciones también en Nayarit y Coahuila con lo que se conformará un nuevo mapa político en esas tres entidades.

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