Días de miedo y esperanza - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Días de miedo y esperanza | La Crónica de Hoy

Días de miedo y esperanza

Manuel Gómez Granados

Estamos viviendo uno de los periodos más complejos de la relación entre México y Estados Unidos. En esta semana se profundizó la lógica de la bravuconada en la que nos han colocado los apetitos descontrolados de Donald Trump. Qué bueno que, en un contexto así, podamos recurrir a puntos de vista como el del papa Francisco. No es que él no enfrente problemas propios.
La indisciplina, deslealtad e insensatez de algunos miembros de la Orden de Malta le han provocado más de un enojo al papa, pero es claro que Jorge Mario Bergoglio conduce firmemente a la Iglesia. Tiene claro cuáles deben ser las prioridades tanto de la Orden de Malta como de la Iglesia en su conjunto. Esas prioridades deben ser la atención a los más necesitados, quienes enfrentan persecución y necesidad, y a quienes la Iglesia, por medio de la Orden de Malta y otras agrupaciones, está llamada a prestar ayuda.
Esa es la diferencia fundamental entre el ejercicio del poder de parte de un racista, atrabiliario, indolente y prepotente, como Trump y la manera en que el papa ejerce sus responsabilidades pastorales. Mientras Trump sacude el aparato burocrático del gobierno estadunidense para perseguir refugiados de zonas en conflicto y hostigar a países pacíficos como el nuestro, aunque internamente padecemos de intensa violencia, el papa Francisco moviliza los recursos materiales y simbólicos de la institución más antigua del Occidente cristiano para llevar esperanza, caridad y misericordia a quienes más lo necesitan.
Sería absurdo negar que entre quienes más necesitamos de esas palabras de aliento del Papa hoy estamos los mexicanos. Vivimos las horas más oscuras de la relación con EU desde el final de la guerra de 1846-18488. El país está, como nunca antes, a merced de un narcisista con acceso al más vasto arsenal nuclear de la historia.  Y no es sólo México. Otros países también han sido objeto de las agresiones de Trump, como el veto a los viajes que se pueden hacer desde un puñado de países de mayoría musulmana hacia EU.
Por ello, resulta reconfortante saber que hay quien promueve la paz de manera sincera. A contrapelo de la violencia y el machismo de Trump, el miércoles primero, a las 6:45 am hora de México, el papa Bergoglio publicó en Twitter: “Dios desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tales, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad” (https://twitter.com/Pontifex_es/status/826773347669262339).
El Papa habla de lo que Dios quisiera, pero depende de nosotros que ocurra; de nuestra disposición para escuchar a un Dios que sólo pide justicia, misericordia y reconocernos como hermanos. Ese tuit no es la primera vez en que el papa toma distancia de los excesos de Trump. Lo hizo en febrero de 2016, durante el vuelo de regreso de Ciudad de México a Roma, dijo que no era cristiano construir muros, que se necesitaba construir puentes.
No todos escuchan al Papa. Es una pena que casi la mitad de los católicos de EU hayan votado a Trump. A pesar de esos votos, los obispos de ese país expresaron ya desde el martes 31 de enero (https://twitter.com/USCCB/status/826553429958983681) su solidaridad con los migrantes y refugiados de todos los credos, como lo hizo también, a nombre del Papa, el número 3 de la Secretaría de Estado vaticana, el arzobispo Angelo Becciu, quien insistió en integrar, no en destruir. A los mexicanos, por lo pronto, nos toca desarrollar toda la creatividad para buscar nuevas opciones y pedir a Dios que esta hora pase sin que lleguemos a los extremos de 1846.

 

Imprimir

Comentarios