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Mexicanos dejaron de consumir frijoles por sopas instantáneas

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En la última década, la producción y consumo del frijol en México cayó alrededor del 20 y 30 por ciento, respectivamente, debido a la sequía, cambios en el poder adquisitivo de los consumidores y sustitución de este producto por otros como las sopas instantáneas, lo que ha provocado modificación en los hábitos alimenticios y por ende, mayor obesidad.

Actualmente el 70 por ciento de los adultos en México sufren de sobrepeso y obesidad, así como también el 35 por ciento de los niños y jóvenes, lo que representa un total de 60.6 millones de personas que padecen de esta condición, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública.

Si bien la obesidad y el sobrepeso tienen diversas causas, la realidad es que la falta de consumo de alimentos con los suficientes nutrientes, como el frijol, ha contribuido para que México encabece la lista de los países con mayor población obesa, superando a Estados Unidos, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Para Ana Laura García Gaona, especialista en nutrición, la sustitución del frijol por alimentos procesados como las sopas instantáneas ha provocado que los consumidores padezcan de una mala alimentación con falta de nutrientes, a costa de ahorrarse tiempo y dinero.

“La obesidad es un padecimiento con múltiples causas, sin embargo este fenómeno contribuye ampliamente con su incidencia, ya que por el alto contenido calórico y de mala calidad en nutrientes de este tipo de productos, en lugar de nutrir sólo se transforman en energía de reserva que va directamente al tejido adiposo a guardarse repetitivamente, hasta aumentar tanto el tamaño de este tejido, que se traduce en obesidad”, explicó.

De acuerdo con el reporte titulado Panorama Agroalimentario del Frijol, realizado por el Fideicomiso Instituido en Relación con la Agricultura (FIRA), en 2015 la producción nacional de tonelada de frijol ascendió a 1.09 millones, cifra que representó un disminución del 14.6 por ciento en comparación con el año anterior, debido principalmente a la sequía en algunos estados de la República.

En tanto que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), dio a conocer que la baja producción de frijol registrada principalmente en estados como Durango, Zacatecas y Chihuahua en los dos años previos, ha provocado una escasez de grano en el país.

Como consecuencia de ello, el precio del producto se ha encarecido al pasar del 2014 al 2016 de 12 a 20 pesos por kilogramo, y en algunos casos, dependiendo del tipo de frijol, como el llamado flor de mayo, el costo por kilogramo es de 24 pesos en Zacatecas, de acuerdo con cifras de la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (Aserca).

Un aumento en el precio del frijol sumado a una baja del poder adquisitivo también han sido factores que motivan a una disminución en el consumo del alimento ancestral mexicano.

Según el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM, en 30 años el precio del frijol aumentó 45 veces, lo que significa que si en 1987 se compraban con el salario mínimo once kilos de frijol, actualmente alcanza sólo para dos kilos.

Es así que su precio ya no alcanza para que el consumidor compre lo suficiente para abastecer a sus familias, hecho que ha llevado a buscar nuevas opciones de alimento “rico y barato”.

Sopas instantáneas, la opción para el bolsillo. Investigadores de la UNAM estiman que en la última década el consumo anual personal del frijol disminuyó al pasar de 12 a ocho kilogramos, lo que representa una reducción del 33 por ciento. La tendencia, según los especialistas, es que los consumidores ahora compran más sopas instantáneas.

Tan sólo basta analizar las cifras publicadas por la marca de sopas Maruchan, quien difundió que al año vende en México más 514 millones de vasos de sopa, lo que representa alrededor del 15 por ciento de su producción mundial.

Para especialistas en nutrición como Ana Laura García, la opción por la que los mexicanos están prefiriendo las sopas como las Maruchan, son por su precio, facilidad de preparación y rapidez.

“El mayor consumo de las sopas instantáneas se debe por una parte al ritmo de vida apresurado por la demanda en los trabajos, que se presta para elegir opciones prácticas, rápidas y económicas. Por otra parte la mercadotecnia en este tipo de productos procesados es muy fuerte, a tal grado que juega el papel de la educación nutricional que tanto necesita el país”, dijo.

Al ser cuestionada sobre los efectos de estas sopas en el organismo humano, la nutrióloga contestó que es “sumamente dañino, debido a su mala calidad, su pobre contenido de nutrientes, pues lo único que aportan es carbohidratos refinados, en cuyo proceso se reducen o anulan sus contenidos de fibras vitaminas y minerales, y sodio en altas dosis”.

Mientras las sopas instantáneas se convierten en el producto estrella de los mexicanos, los frijoles cada vez son menos consumidos, pese a que tienen más nutrientes como la tiamina, riboflavina, niacina y ácido fólico, que son esenciales en la dieta diaria de cada persona.

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