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Ex líderes de la CTM salen a la calle en el Centenario de la Constitución

Hace 30 años, según el conteo que hizo el secretario del Trabajo e invitado de honor a la concentración, la clase trabajadora del país, agrupada en organismos tradicionales, no salía a las calles como lo hizo este domingo. Descontando las movilizaciones de gremiales independientes, hubo tres décadas entre muchas escenas registradas ayer y sus antecedentes históricos más próximos.

Este domingo la clase trabajadora o sector obrero, según se quiera ver, se presentó en la calle y lo hizo para “celebrar” en el emblemático Monumento a la Revolución. En efecto no hubo reclamos, no hubo una sola referencia al gasolinazo ni se reclamaron incrementos salariales.

Hubo discursos políticos, eso sí (algunos muy largos), pero dominó la fiesta que vino luego.

Los cerca de 8 mil asistentes a la celebración obrera del Centenario de la Constitución disfrutaron del mariachi, la marimba, y hasta bailaron con el “Escándalo”, de la Sonora Dinamita, pese a un abrazador sol mediodiero que caía a plomo en la Ciudad de México.

Contrario a las actitudes críticas que ha dejado ver recientemente (como en la mismísima firma del pacto para la Protección de la Economía Familiar), Carlos Aceves del Olmo, líder de la CTM organizadora de la celebración, pronunció un discurso más de anécdotas que sobre la difícil situación que vive el país, y concretamente la clase trabajadora.

Al final del evento, en corto, explicó que ello se debía a que se trataba precisamente “de una celebración”, no de un acto de protesta o de una manifestación contra el alza de los precios o incumplimientos patronales. “La ocasión lo amerita”, dijo el heredero de Fidel Velázquez.

Hace 30 años, cuando el movimiento obrero organizado del país tomó las calles y salió a protestar por el embate que sufría en su economía, la movilización la encabezó todavía, y sería la última de su vida, Fidel Velázquez, y el hoy dirigente de la CTM, Aceves del Olmo, rondaba los 47 años de edad, pero ya era pieza del núcleo cercano a aquel líder sindical.

De hecho, en el templete se encontraban algunos de los principales dirigentes de esa organización de trabajadores, todos ellos ya casi octogenarios, como Armando Neyra, con 80 años encima, y Abelardo Carrillo Zavala, con 77, al igual que el líder Carlos Aceves.

Cuando se realizó aquella última protesta callejera en los noventa, los tres dirigentes mencionados participaron y el actual secretario del Trabajo y Previsión Social, invitado de honor a la ceremonia de ayer, tenía 24 años de edad y, frente a él, una extensa carrera en el servicio público.

Un leve incidente afectó al dirigente obrero. Otra vez salió a colación lo del reloj que porta y su valor en dólares. “Este reloj no vale ni diez mil pesos”, opuso a la aseveración de que el valor supera los 450 mil. Periodicazos, dijo, y así “sólo se mata a las moscas”.

Al final, lo de ayer fue finalmente, como se planeó, una celebración, así, sin más. Tanto que Aceves del Olmo les dijo a sus trabajadores que “los estados donde se baila mucho trajeron música y fiesta como para que se queden aquí todo el día divirtiéndose”.

Así transcurrió la celebración obrera del Centenario de la Constitución mexicana.

La única protesta visible y audible, fueron los silbidos que se propinaron a los oradores que abusaron del micrófono e impedían a quienes, ansiosos, esperaban el baile y la estelar presentación de la Sonora Dinamita y su infaltable “Escándalo”.

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