Gasolinazo interruptus

Juan Manuel Asai

El gobierno aplicó un método cruel para evitar engendrar otro brote de furia ciudadana que sería aprovechada por los partidos de oposición y daría al traste con la intención de construir un frente unido en contra de las agresiones de Donald Trump. Dio marcha atrás en el gasolinazo agendado para el pasado fin de semana. Fue una decisión política. Que nadie se engañe, la problemática de las gasolinas sigue y el gobierno no tiene ni dinero ni ganas de subsidiar su costo real, de modo que los incrementos dieron un paso atrás pero no desaparecen. Están ahí, aguardando su turno, que será pronto, antes de que concluya este mes.

El gasolinazo interruptus tiene sus ventajas. Le da al gobierno un poco de aire para afinar la estrategia anti Trump, que puede ser su perdición total o una tabla de salvación. Cada declaración de unidad en torno al presidente Peña implica puntos de aceptación que regresan al redil. Los tiene que aprovechar. Lo está haciendo. Los festejos del centenario de la Constitución no hubieran podido celebrarse como se hicieron si todos estuvieran tratando de evitar los saqueos por los gasolinazos. Desde luego no es una solución definitiva.

Todas las municiones. Los partidos de oposición se frotan las manos. Por un lado piden al gobierno que no aumente los precios, para no afectar a la gente, pero por el otro saben que el aumento les pavimenta el camino de los triunfos electorales en este 2017 y también en el 2018. Sin los gasolinazos el PRI ganaría con cierta facilidad los comicios de este año, pero con el aumento sus posibilidades de triunfo disminuyen de manera sustantiva, pues les da a los partidos opositores municiones a discreción. Tienen todo el parque que requieren en sus manos. Si con los gasolinazos no ganan, no ganarán con nada.

La ofensiva de Trump puede ser, decía, la salvación del gobierno porque genera de manera natural unidad en torno al Jefe del Estado, que es Peña. Trump es un empresario gandalla que quiere establecer su método de tortura, que no de negociación, en la Casa Blanca. Es un depredador. La síntesis es: ataca como fiera a su oponente. Si el oponente se achica se le va encima hasta sacarle todo lo que quiere. Si el oponente se crece y gruñe, Trump se detiene y comienza a explorar otras opciones. Claro que una de esas opciones puede ser un manotazo contundente que nos descarrile. Me parece que si se juega bien, con astucia y valor se le puede sacar algo de provecho.

Trump tiene una habilidad incomparable para hacer enemigos. Tiene demasiados frentes abiertos. Su resistencia más efectiva está dentro de su país. Esto hará que le dedique cada vez menos atención a México y ahí se abrirá una oportunidad para que nuestro país salga airoso. Se juega en el filo de la navaja, pero no hay de otra. El ejemplo más crudo del modus operandi de Trump y su equipo es el tema de la posible irrupción del Ejército norteamericano en nuestro territorio para acabar con los “Bad hombres”. Trump juega a que sí lo dijo pero no lo acepta de manera abierta. Deja abierta todas las posibilidades. Se dirá que es un disparate, pero en relación con Trump todo es posible. Los primeros en oponerse a una operación en territorio mexicano serían los mandos del ejército gringo, pero incluso ellos están en shock ante lo que su presidente puede ser capaz de hacer.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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