Hay berrinches y berrinchudos - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Hay berrinches y berrinchudos | La Crónica de Hoy

Hay berrinches y berrinchudos

Fernando de las Fuentes

Los adultos son criaturas llenas de

caprichos y secretos

Roald Dahl

 

Todos los adultos hemos hecho en nuestra vida por lo menos un buen berrinche. El culpable es por supuesto el capricho, grado máximo de la expectativa o ánimo porfiado de que las cosas sean exactamente como se nos antoja que sean.

Nuestros caprichos de adultos están generalmente relacionados con antojos insatisfechos de nuestra infancia, fuertemente arraigados en nuestra psique. Imagínese usted el poder de este antojo, que ya decía Oscar Wilde: “la diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho dura algo más”.

La forma en que lidiemos con esto, para estancarnos en el capricho y, por tanto, el berrinche, o superar la necedad, adaptarnos a la realidad y crecer, dependerá de nuestra tolerancia a la frustración. Ésta, a su vez, se forma en nuestra primera infancia, entre uno y tres años.

En esa etapa, depende de nuestros padres comenzar a enseñarnos las actitudes correctas ante la privación, comenzando por diferenciar entre necesidades y antojos. El problema es que pocos lo entienden. La mayoría lo mismo nos alimenta, cubriendo una necesidad, que nos da un juguete, cumpliendo un antojo, bajo la creencia de que darle todo al niño es darle amor, o porque cedieron, por el motivo que fuera, a nuestras demandas externadas en berrinches.

Resultado: aunque la vida nos da siempre lo que necesitamos, nos negamos a recibirlo porque no coincide con lo que creemos que necesitamos. Consecuencia: peleamos con ella en lugar de vivirla.

Afortunadamente, la capacidad de adaptación de los seres humanos es también patrimonio individual, de manera que la mayoría aprendemos a tropezones a desarrollar tolerancia a la frustración. Y aun cuando vamos por ahí sin saber bien a bien la diferencia operativa entre el antojo y la necesidad, somos aceptablemente funcionales y disfuncionales.

Hay, sin embargo, quienes no: bebés con botarga de adultos que pretenden controlar a todos y todo a punta de berrinches. Nenes a los cuales no se les impusieron límites que les permitieran comprender el concepto de recompensa, para postergar el disfrute de un antojo, ni captar la idea de que el cumplimiento de sus deseos es una responsabilidad, no un derecho oponible al mundo entero.

Éstos son los adultos que tienen conflicto en cualquiera de sus relaciones, que discuten necedades, pelean por nimiedades, acostumbrados a conseguir todo o casi todo mediante manipulaciones. Su intolerancia a la frustración les impide manejar adecuadamente emociones fuertes y estados afectivos intensos.

Son las personas más dependientes que existen, porque tener lo que se les antoja y como se les antoja depende siempre de los demás, los proveedores, y porque es la atención de éstos lo que le da existencia al berrinche. Sin nadie que me vea para qué pataleo.

Así, les caracteriza su falta de asertividad, pues una vez que no pueden obtener la respuesta que fuerzan, se derrumba su mundo y se paralizan. Debido a que tolerar la frustración les parece imposible, vuelven de nuevo al combate, tratando de reproducir las circunstancias y con los mismos recursos que en su primera infancia fueron efectivos.

Sí a usted le parece que dentro de este esquema de conducta cabe desde uno de sus seres más queridos hasta el líder de la nación más poderosa del mundo, sepa que hay manera de negociar con ellos, igual que lo haría con el niño.

Lucas J. J. Malaisi, en su libro Descubriendo mis emociones y habilidades, recomienda: trate de empatizar, para saber si es real la herida o sólo una rabieta infundada y gratuita; si es pataleta, no preste demasiada atención, sea displicente, pero no ignore por completo, o podría empeorar la situación; mantenga la calma, sea el adulto; no intente razonar con el berrinche o montará también usted en él y fije límites claros, precisos, con paciencia y mucha firmeza.

Esto no garantiza que cambie el berrinchudo, pero usted estará a salvo.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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