Brady supera a Montana en anillos

Carlos Horta Martínez

Un día después del repunte de los Patriotas en el Super Bowl LI surgen varias interrogantes, y más por los antecedentes que han tenido Tom Brady y Bill Belichick respecto a hacer trampa en el juego. Y aquí aparece el refrán “Crea fama y échate a dormir”, ante las desconfianzas de los anti Patriotas.

Recordemos cuando el coach de Nueva Inglaterra se salvó de una suspensión por usar una cámara de video para espiar a sus rivales, o el tan reciente Deflategate que le privó al QB de los primeros cuatro juegos de la temporada que acaba de finalizar, por desinflar los balones en la final de la Conferencia Americana ante los Potros de Indianápolis que dio acceso a los Pats al Super Bowl 2015 que ganaron a los Halcones Marinos de Seattle.

Las dudas vienen por el cómo le dieron la vuelta al equipo de Atlanta, que perdió una ventaja de 25 puntos, que dejó de hacer puntos en la segunda parte del partido, siendo una de las mejores ofensivas de la Liga, además de tener a jugadores en la defensa en los primeros planos en tacleadas o capturas de quarterback, o tal vez la duda llega en la relación que tienen los principales personajes de Nueva Inglaterra (Robert Kraft, dueño; Bill Bellichick, coach; Tom Brady, quarterback), con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Sin embargo, hasta que no se demuestre lo contrario, los Pats tuvieron una épica remontada ante los Falcons, teniendo como artífice al tan odiado y querido Tom Brady, quien aunque no corra, no sea muy fuerte, no tenga la agilidad en el emparrillado, no haya sido bueno en la Universidad, al ser elegido por los Patriotas hasta la sexta ronda del draft, Brady simplemente sabe ganar.

El MVP del Super Bowl LI ha ganado su eterna comparación con su ídolo, Joe Montana, el más grande, hasta antes del 5 de febrero del 2017.

En su séptimo Super Bowl, récord histórico para cualquier jugador, Brady se convirtió en el único quarterback con cinco anillos, deshaciendo el empate a cuatro con Joe Montana (49ers) y Terry Bradshaw (Steelers); a los 39 años su nivel sigue siendo excepcional y cuenta con un equipo perfectamente equilibrado, producto de la inagotable magia del técnico Bill Belichick.

El espectacular triunfo en Houston, otorgó al marido de la supermodelo Gisele Bundchen, el título honorífico de El Más Grande de todos los Tiempos, título que hizo superar a Montana, quien aunque fue más eficaz que nadie en finales (cuatro títulos y ninguna derrota), Brady tiene un historial más rico (de momento, cinco en siete finales) y posee la mayoría de los récords importantes en playoff y Super Bowl.

Brady escribió historia pura. El regreso de los Patriotas en el Super Bowl LI, en buena medida, fue gracias al mariscal de campo, quien de paso rompió varias marcas para un jugador de su posición.

Entre sus marcas se encuentran más yardas (466) lanzadas en un juego de Super Bowl, más pases completos (43), más intentos de pase (62), la mayor remontada en la historia (iban 25 puntos abajo), más jugadas a la ofensiva (93), y más primeros y dieces (37). Brady fue artífice de todo ello.

La marca de más yardas lanzadas la ostentaba Kurt Warner, quien lanzó 414 en la edición XXXIV en contra de los Tennessee Titans, y que ahora quedó atrás, gracias a los 466 del mariscal de los Pats.

El logro de Brady, además, fue de la mano a la primera vez que consiguió más de 400 yardas en su carrera en una postemporada.

Lo hecho por el artífice de los Patriots fue gracias a 62 pases lanzados, de los cuales completó 43, la más grande cantidad en la historia de los Super Bowls, y que dejó atrás los 58 realizados por Jim Kelly en el Super Bowl XXVI.

Tom Brady puso finalmente el debate del “mejor de la historia” a dormir, tras ser el artífice de la recuperación más milagrosa de los Super Bowls para darle el quinto título a Nueva Inglaterra.

Fue un año complicado para Brady, con los problemas de salud de su madre y la polémica extra cancha con el comisionado Roger Goodell, quien fue abucheado mientras se prestaba a realizar la entrega del trofeo.

Claro que no deja de ser un deporte de equipo, y que muchos aportaron su granito de arena para lograr el campeonato.

La defensiva de New England ajustó tuercas en el complemento, aprovechándose de llamadas cuestionables, y forzó múltiples tres y fuera para seguir cansando a la defensiva rival.

Pero Brady tiene esa clase de aura, ese tipo de presencia y mentalidad ganadora, que hace que a pesar de que quizás otros mariscales tengan mejores atributos físicos, ninguno pueda llegar a su altura.

Ha igualado los récords de Montana de pases de touchdown, ha ampliado su récord de yardas en los playoff de la NFL. Sólo le quedaba por ganar un anillo para llenar sus dedos de oro y decirle a sus enemigos: fíjense en mi mano y olviden todo lo demás.

Brady se ha ganado por derecho, postularse a una de las caras visibles del deporte estadunidense, junto a Babe Ruth, el canadiense Wayne Gretzky, Mohamed Ali o Michael Phelps, pero sin llegar a la altura de Michael Jordan, máximo atleta en la historia del deporte.

 

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