Herta Müller: verdad

Antonio Tenorio

Útil. Nombrado. Sin nombrar. Invocado. Al que se acude. El que justifica. Lo verdadero a contraluz.

Históricamente la cuestión transita, desde luego, por la forma en que la mente describe de modo acertado la realidad; o no.

Tema central de la disquisición que Santo Tomás hace, por ejemplo, para asociar a la verdad con la existencia de Dios. Antes que, claro está, Descartes irrumpiera con el planteo de la duda metódica.

Para el tomismo, la identificación de un Absoluto constituye la noción que identifica la verdad. Frente a la infinitud de causas por las que las cosas existen, Santo Tomás pregona la existencia del Ser Necesario. Del cual pende, en última instancia, la explicación de la contingencia en la que cada cosa es.

Durante los años que los Estados totalitarios de Europa del Este se mantuvieron en pie, fue el fantasma del disidente al servicio del enemigo, y no el comunismo, lo que les recorrió. Una sociedad igualada, no en la justicia, sino como ser viviente, describe Herta Müller, a propósito de Rumanía.

“Allí donde no se pronuncia ni palabra sobre uno mismo tampoco pueden mostrarse sentimientos de ningún tipo”. La verdad y eso a lo que solemos llamar realidad, cual lo que no se ve, lo que no se dice. “Los sentimientos sólo existían de una forma invisible”, dice Müller en la larga conversación que constituye Mi patria era una semilla de manzana.

Hay, sin embargo, asegura Müller, una verdad capaz de ajustarse a la realidad, “porque no se queda detrás de ella, sino que busca llegar más lejos”.

La condición de posibilidad de esa verdad, anida en el elemento de imprevisibilidad que la escritura (y el arte en general) libera. “Reinventar la vida irreal en una forma irreal, no buscando una equivalencia de uno a uno, sino con mucha más precisión”.

En el tránsito del mundo bipolar, al de nuestro tiempo confuso, la sombra del Ser necesario tomista sigue ahí. La enunciación de un enemigo, como quiera que se llame. Una amenaza que acecha desde lo oscuro. Necesario en su utilidad.

De la utilidad al utilitarismo, la verdad se desdibuja. El Ser necesario es la enunciación misma. La necia urgencia de reafirmar la creencia previa.

La literatura no cura nada, dicta Müller. Mas, atisba, suscita mirar las cosas de otra manera. En el halo de esa mirada, encontrar al otro. En su palabra, sus ojos; su verdad.

 

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Profesor, narrador y ensayista.
Su libro más reciente es Bailar/Volar.

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