¡Increíble!... pero cierto - Marielena Hoyo Bastien | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¡Increíble!...  pero cierto | La Crónica de Hoy

¡Increíble!... pero cierto

Marielena Hoyo Bastien

No nos hagamos… o más bien no nos quieran ver la cara, y

 mucho menos vendernos el tema “animales en la Constitución

CDMX” como vanguardista, y luego de pilón a nivel mundial,

porque redactadas esas disposiciones como finalmente

quedaron (débiles, ambiguas, subjetivas, inviables,

contradictorias, fuera de competencia y hasta  atentatorias

contra esas amorosas criaturas, que más que sintientes…

que sí… debieron ser reconocidas también como seres

conscientes) de muy poco van a servir. 

 

Y es que sin posibilidad de permitir seria discusión sobre EL TEMA, el asunto pasó casi tal cual fue propuesto de inicio desde la Jefatura de Gobierno; esto es, sin tomar en cuenta… hasta por disimulo y exigua decencia… las varias propuestas ciudadanas presentadas a misma petición de La Constituyente, trámite que ahora se entiende como enmascaramiento, al ignorarlas y producir un texto manifiesto de exclusivos intereses partidistas, donde predominó la entrega dentro del tiempo político por sobre algo bien estructurado y viable, al menos para esta materia. Por supuesto que no desconozco la posibilidad de que en algunos constituyentes haya prevalecido honestidad, ilusión y buena voluntad, pero…

El caso es que ya se promulgó, y siendo así, espero ser blanco de puntual explicación por parte de expertos que me permitan entender el alcance de la OBLIGACIÓN JURÍDICA para respetar la vida e integridad de los animales, a los que al mismo tiempo se está considerando alimento y suponiendo riesgo sanitario. Claro que está de pelos respetarles la vida, lo que se traducirá en el cierre total de mataderos, antirrábicos y centros de dizque atención animal, pero a la vez me pregunto cómo le haremos para controlar la sobrepoblación de perros, gatos y otras especies menores a las que ya no se podrá eliminar, pero tampoco esterilizar, al constituir tal cirugía una falta de orden constitucional. Al igual me preocupa qué pasará con aquellas personas y organizaciones que resuelven el problema del abandono de mininos y guaguás sanos, dándoles chicharrón incluso dentro del vientre, ya que en número e intención rebasan toda posibilidad de auxiliarlos. Si tengo el rumbo perdido agradeceré la orientación que me permita entender lo dispuesto para los animales por parte de 40 dedazos y 60 acomodos ciudadanos, por los que votó un mínimo porcentaje.

EN OTRO TEMA… simplemente resultan de no creerse las declaraciones de Rafael Pacchiano (Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales) al periódico Excélsior, en reciente nota firmada por Ernesto Méndez. Así como va y acostumbra, el funcionario simplemente DESCONOCIÓ el método por el que los científicos expertos del CIRVA (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita) llegaron a la conclusión de que en el presente ya solamente quedan vivos aproximadamente 30 ejemplares de la marsopa, partiendo de que está convencido de que el número de 60 que arrojaron las investigaciones del 2015 está más apegado a la realidad, OJO, dada la inversión de “infraestructura” y equipo que destinaron para el rastreo, pero sin tener en cuenta que con todo, tiempo hace que los especialistas vienen advirtiendo el rapidísimo declive de la especie y la principal causa, a grado de pronosticar su extinción para el 2018. Si acaso, se entendería que deliberara sobre la fallida estrategia de protección a la vaquita, pese a la millonaria inversión y esfuerzos para lo conducente. Incluso, hasta que cuestionara la propuesta para capturar algunos ejemplares con la mira de su conservación por reproducción asistida, pero de ahí a desconocer el trabajo y compromiso del CIRVA está cañón. Hay que entender que la Naturaleza no se somete a caprichos y voluntades.

¡Jijos!, nuevamente me comí el espacio, quedando a deber más acerca de la pretendida Ley General de Biodiversidad de Ninfa Salinas, y concretamente lo correspondiente a la mega multa impuesta por Profepa al Zoológico de Chapultepec, como premio de consolación ante el fallo del corrompido CASO BANTÚ. Los señalamientos a faltas tan graves como la “gran cantidad de excretas de roedor” encontradas en el almacén de alimentos sería motivo suficiente, inclusive, para un radical corte de cabezas. Para peor, siguen dándose situaciones tan complejas como la “aparición” del cadáver putrefacto de una loba mexicana juvenil que me denuncian, y por lo delicado, sería prudente recibir un desmentido.

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