“Esperaba todo, menos regresar”: deportado | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

“Esperaba todo, menos regresar”: deportado

Ramón Barajas, de 44 años es originario de Tamazula, Jalisco. Había pasado 26 años de su vida en Estados Unidos. Hace unos días fue detenido en Colorado al tramitar una licencia de manejo. En aquella ciudad dejó a su esposa originaria de Querétaro, naturalizada estadunidense y cuatro hijos nacidos en territorio norteamericano.

Todo se esperaba, menos regresar a México. Llegó en vuelo comercial a la terminal 2 del aeropuerto capitalino. Participó en la reunión privada con el presidente Enrique Peña Nieto y luego esperó su turno para hacer trámites migratorios. Tras concluir ese proceso salió a los pasillos de la Terminal 2 donde le aguardaba la prensa para obtener alguna declaración sobre lo que fue su experiencia en el proceso de repatriación. Como pudo se hacía paso entre los medios objetando que le urgía tomar un vuelo para Jalisco. Al final accedió a responder y fue cuestionado sobre el encuentro con el Ejecutivo a quien él le cuestionó sobre las garantías que les ofrecen en dado caso de permanecer en el país y  “empezar a trabajar, a emprender algún negocio ¿qué garantías nos van a dar?, ¿El negocio va a prosperar?. ¿No nos va a llegar la delincuencia a cobrar cuota? Muchos por eso nos vamos, y también por los sueldos. Empleos sí hay aquí, pero los sueldos, ¿qué nos dicen de éstos?”.

Dice que es muy importante que se hable de que tendrán empleos, pero considera más meritorio el que esos empleos estén mejor remunerados.

Los migrantes recibidos ayer comentaron que estuvieron un mes detenidos en una estación migratoria estadunidense, los llevaron al avión encadenados de pies y manos.

Pedro Vázquez, migrante originario de Pachuca, Hidalgo, de 38 años, fue detenido el pasado 12 de diciembre a las 7 de la mañana en un semáforo en Marietta, Georgia. Desde esa fecha se le trasladó a diferentes lugares hasta que después de estar en Otero, en Nuevo México, por fin ayer llegó a la Ciudad de México.

¡A ver qué hago pero me tengo que regresar para allá otra vez. El muro no es nada. Aunque pague el doble, una promesa es una promesa y le prometí a mi esposa regresar! Se ha impuesto como plazo 15 días para volver a Estados Unidos, aunque todavía no sabe bien por dónde ingresará. Calcula que tendrá que pagar entre cuatro y cinco mil dólares para cruzar la línea. Cuando llegó por vez primera a la Unión Americana lo hizo por el desierto de Nogales. Fue en 1996.

Sentado en una de las bancas de cemento en los pasillos de la Terminal 2, no sabe qué paso sigue para él. Cuestiona al primer transeúnte que pasa: ¿Sabe si vienen por mí o tengo que dirigirme a algún lado? Pocos entienden qué debe hacer y lo remiten con los policías federales quienes, por cierto, ayer dieron total libertad al trabajo de la prensa. En el suelo, una bolsa de plástico resguarda las escasas pertenencias que lo acompañan además de un kit de enseres de aseo personal, un poco de fruta, trípticos con explicaciones de los apoyos federales, una tira con cinco condones y un boleto de autobús. El mismo contenido es entregado por las autoridades migratorias a cada uno de los 135 repatriados que están llegando en los vuelos de las once de la mañana los lunes, martes y jueves.

Cuestionado sobre los apoyos que les ofreció el Jefe del Ejecutivo, Pedro Vazquez señala: “A la reunión con el presidente no le puse mucha atención. Realmente estaba pensando que no tengo dinero y no sé cómo irme”.
No se trata de los primeros repatriados de la administración de Donald Trump, pero sí de la primera ocasión en que un presidente recibe en México a los migrantes. El Ejecutivo mantuvo con ellos —en privado— un diálogo interactivo donde escuchó sus inquietudes y explicó las medidas que tomará la administración federal en el nuevo momento de la relación con Estados Unidos.

De entre los migrantes, Ángel Moreno asegura sentirse feliz de regresar a México. Carecía de licencia y eso motivó su detención. Estuvo detenido en Otero, Nuevo México. Un poco asustado ante los medios responde con timidez. Es originario del mexiquense municipio de Chalco. Confía en las promesas de contar con nuevos empleos. De forma similar, un joven a quien su novia comentó le apodaban El Chamuco, salió corriendo, evadiendo a los medios que como ráfagas lanzaban ¿De dónde te deportaron? ¿Que edad tienes? ¿Cuál es tu experiencia? ¿Cómo te llamas? El joven solamente respondió: ¡Déjenme, estoy muy cansado, han sido muchas horas!

 

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