La Constitución de la Ciudad de México: su impacto para las mujeres

Diva Hadamira Gastélum

Durante la última década la lucha por la igualdad de género ha sido una constante en nuestro país; no obstante, hace apenas unos días hemos reafirmado que las mujeres seguimos siendo discriminadas en la lucha política y en nuestros derechos fundamentales.

Hace un año recordemos que durante la presentación del proyecto de la Constituyente, observamos asombradas cómo en la ciudad de México, una ciudad que tiene 100 mujeres por cada 94 hombres, no había ninguna mujer en presídium. Por supuesto, un momento altamente criticado que colocó el tema de la igualdad de género como parte de los temas prioritarios que debería contener la nueva Constitución.

Con la consigna “No sin Nosotras”, la Comisión Redactora de la Constituyente quedó integrada de forma paritaria con la participación y el trabajo de importantes mujeres especialistas en distintas materias.

Con la presencia de estas mujeres en la Constituyente hubo un esfuerzo constante por representar la agenda de género en la redacción de la primera Constitución de la Ciudad de México, sobre todo para no perder los derechos adquiridos; derechos que no deben verse como un límite de acción, sino la base para avanzar en la construcción de la igualdad sustantiva entre los géneros.

En este sentido, y como parte de los temas que se lograron aprobar en la Constituyente están: la desaparición del fuero a cargos políticos, el uso terapéutico de la mariguana, el reconocimiento a toda estructura, la manifestación y forma de comunidad familiar, es decir, a la diversidad de las familias, los derechos reproductivos, el derecho a una muerte digna y la revocación de mandato a representantes públicos. Además en la Constitución se contemplan muchos más grupos protegidos como: las personas adultas mayores, las niñas, niños y adolescentes, la comunidad LGBTTTI, los animales, e incluso el tránsito y disfrute de la ciudad. Esto sienta la base para el reconocimiento y consagración de la diversidad en el corazón del actuar público en la Ciudad de México.

Ciertamente no fueron consideradas otras propuestas como el modelo de plusvalía, el derecho a pensión para no asalariados, la reducción de la edad mínima para votar a los 16 años —algo que ya existe en 8 países—, el ingreso básico universal, el reconocimiento y protección del trabajo sexual voluntario y la creación de un tribunal constitucional que defendería la Constitución. Temas pendientes que seguramente seguirán a discusión en la normativa de esta ciudad.

Con la promulgación de esta Constitución de la Ciudad de México esperamos que estos temas que están en la agenda sean también discutidos en el resto de los estados. Estoy convencida que el trabajo que realizaron las diputadas y los diputados constituyentes es vital para garantizar los principios de universalidad, indivisibilidad, integridad, independencia y progresividad; mismos que son la base de los derechos humanos y que además contribuirían a la armonización de nuestras leyes con los instrumentos internacionales en derechos humanos de las mujeres signados por el Estado mexicano.

En otro sentido, y en imagen paralela a la entrega del documento de la Constitución de la ciudad de México, observamos la celebración del centenario de la Constitución de 1917; aquella que consolidó al México moderno y redactada sin la presencia de mujeres, quienes estaban a casi 36 años de alcanzar el reconocimiento de sus derechos políticos.

Recordemos que en ese entonces, mujeres como Hermida Galindo tuvieron que presentar sus propuestas en los trabajos preparatorios sin que se les permitiera presentarse a la mesa de discusión.

Este 5 de febrero durante su conmemoración en el congreso de Querétaro, excluyeron una vez más a las mujeres que han luchado por lograr una nación democrática, de oportunidades y sobre todo de igualdad sustantiva. Ese día vimos un presídium dedicado a honrar al Estado de Derecho y la Ley de la Nación sin la presencia de una sola mujer ahí; omisión grave en un país con el octavo lugar a nivel mundial en materia de mujeres legisladoras, además de una reforma constitucional que celebra la paridad en el legislativo a nivel federal y local.

Tenemos que avanzar parejo tanto en las palabras como en los hechos. Como lo hemos dicho antes: Igualdad, ni más ni menos.

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

 

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