TLCAN: Instrumento estratégico no sólo para México

Jesús Casillas Romero

La intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) ha despertado incertidumbre sobre el rumbo que tomará dicho tratado y su impacto para México.

Ello brinda una valiosa oportunidad para hacer un balance -si bien somero- sobre su trascendencia y principales resultados para nuestro país. En el contexto de la globalización, el TLCAN incorporó a México dentro del concepto geopolítico de América del Norte, siendo una pieza toral en el proceso de liberalización de las economías de los tres países.

Las principales relaciones comerciales entre México y los Estados Unidos se han realizado en el marco de este tratado. Para dimensionar su relevancia, sobre todo, en la relación México-Estados Unidos, cuyos objetivos son establecer las condiciones para incrementar los flujos de comercio e inversión y generar un mayor número de empleos, cabe señalar los siguientes resultados a 23 años de su firma.

En primera instancia, cabe destacar que entre 1994 y 2015, las exportaciones de México crecieron en 501%, mientras que las importaciones lo hicieron en 259%, por lo que el comercio total se incrementó en poco más cuatro veces para alcanzar 516,185 millones de dólares al cierre de 2015.

La relación comercial entre México y Estados Unidos es una de las más dinámicas a escala mundial. Desde la entrada en vigor del TLCAN, el comercio total ha aumentado en 366%, al pasar de 106,453 en 1994 a casi 496 mil millones de dólares al cierre de 2015, con un balance superavitario para México de poco más de 122 mil millones en este último año.

Los Estados Unidos son nuestro principal socio comercial, en virtud de que 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a ese país que, además, es nuestro principal proveedor de importaciones.

Sin embargo, el TLCAN resulta también estratégico para nuestro vecino del norte, si consideramos que alrededor de 6 millones de empleos dependen del comercio con nuestro país, además que México es el primer socio comercial de los Estados Unidos en América Latina y el tercero a nivel global, con el 14% de su comercio total, ligeramente por debajo de China (16%) y Canadá (15.45).

El Tratado ha permitido también una importante integración entre las cadenas productivas de ambos países: por cada dólar que México exporta, 40 centavos son de insumos provenientes de los Estados Unidos.

En materia de Inversión Extranjera, el TLCAN ha sido un importante detonante, en el que históricamente Estados Unidos ha sido el principal participante, pues del total de esta inversión captada por nuestro país en 2015, del orden superior a los 32 mil millones de dólares, poco más de la mitad (52%) provienen de ese país.

Así, el TLCAN tiene una importancia estratégica para ambas naciones, sin embargo, tampoco puede servir como insrumento de amago y sometimiento para México.

El Estado mexicano debe mantener una postura firme para salvaguardar los intereses económicos y comerciales de nuestro país, intensificar y diversificar las relaciones con otras latitudes del mundo, las allianzas y los beneficios propios de una cooperación más estrecha.

Senador de la República por el estado de Jalisco

 

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