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García de Rayos fue víctima de Arpaio, Obama la indultó y Trump la deportó

Jacqueline y Ángel, hijos de Guadalupe García de Rayos, durante una manifestación en contra de la deportación de su madre.

La mexicana Guadalupe García de Rayos resume una década de política migratoria estadunidense: fue víctima del sheriff Arpaio hace 9 años, Obama la indultó y ahora Trump la deporta.

Ayer llegó a la Ciudad de México, un día después de su arresto realizado en las Oficinas de Inmigración y Aduanas en Phoenix, a donde asistió voluntariamente para renovar su permiso de estancia en territorio de los Estados Unidos.

Su detención provocó una jornada de protestas que se prolongaron durante todo el miércoles. Unas 200 personas se solidarizaron con Lupita, siete terminaron arrestadas cuando bloquearon con sus cuerpos una camioneta de la Migra en la que, se cree, se transportaba a esta migrante.

“Tengo miedo, por las leyes injustas del presidente Trump, soy prioridad para ser deportada”, alcanzó a decir durante su retención en las oficinas migratorias.

No estaba equivocada. La deportación de García de Rayos, de 36 años de edad, habría sido decidida y efectuada el jueves por la frontera de Nogales, Arizona.

Llegó a Estados Unidos en 1995, cuando era adolescente. Desde entonces ha vivido en este país, sin haber visto a México a lo largo de 27 años.

Durante este tiempo, cursó la escuela, se casó y procreó dos hijos Ángel de 16 y Jacqueline, de 14.

Sus problemas con inmigración iniciaron en 2008, cuando el sheriff Joe Arpaio emprendió una cruzada contra inmigrantes indocumentados que utilizaban documentos falsos para trabajar en Phoenix.

García de Rayos fue detenida por agentes del sheriff por trabajar en el parque de diversiones y fue declarada culpable del delito de robo de identidad, por usar documentos de otra persona para poder trabajar. Seis meses detenida, alejada de sus hijos y esposo, abogados del grupo Puente Arizona lograron su liberación con un permiso por un año, que estuvo renovando.

Para entonces, gracias a la flexibilización de la administración Obama en la materia, se le consideró una migrante cuya deportación tenía poca o nula prioridad.

Hasta ahora, que bajo el mandato Trump, fue citada y le fue negado por la nueva administración.

De allí, a la deportación fast track.

Desde su detención en 2008, García se ha convertido en una activista pro derechos de los inmigrantes, al formar parte del Grupo Puente Arizona. En 2013, ella fue integrante de un grupo de indocumentados que acudió a manifestarse frente a la Casa Blanca en Washington.

Trump emitió el mes pasado una orden ejecutiva que amplió sustancialmente las prioridades de deportación para incluir a inmigrantes indocumentados que han cometido “cualquier delito”. Lupita es de las primeras víctimas de este viraje radical en la forma en la que la Casa Blanca ve a los migrantes.

La Cancillería mexicana indicó que este caso ejemplifica la nueva realidad de los paisanos en EU.

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