Trabajaba en el Goldman Sachs y todos los días temía ser deportada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Trabajaba en el Goldman Sachs y todos los días temía ser deportada

Julissa Arce, presidenta y co-fundadora de Ascend Educational Fund.

La muerte de su padre, en la lejanía, distante, giró el sentido de su vida.

El dilema fue regresar a México para acompañar a su padre enfermo o aferrarse al sueño americano. Sin documentos, el retorno a Estados Unidos sería casi imposible.

Para entonces, Julissa Arce trabajaba en el famoso grupo financiero Goldman Sachs y ganaba medio millón de dólares al año. Había obtenido documentos migratorios falsos desde los 19 años y los usó para ingresar ahí, “no era algo de lo que estuviera orgullosa, pero no tuve otra opción”, y cuenta: “como indocumentada, trabajaba, pero todos los  días temía ser deportada”..

¿Volver a Taxco o…? En esa disyuntiva estaba cuando recibió la noticia: su papá había muerto.

“Lo más frustrante es que nunca podré hacer nada para cambiar ese momento, son decisiones dolorosas que deben tomar los inmigrantes todos los días”.

Se había propuesto llegar a la presidencia de Goldman Sach, pero aquel adiós paternal cambió todo. Renunció, para dedicarse a la defensa de los indocumentados mexicanos.

Va de foro en foro para compartir su testimonio. En septiembre del año pasado publicó el libro: Entre las Sombras del Sueño Americano, y desde 2012 creó un fondo de becas para migrantes universitarios.

“El libro lo dediqué a mis padres, por el sacrificio para dar una vida mejor a sus hijos”, dice.

—¿Por qué sombras?

—Porque así se vive, entre promesas falsas.

En la publicación cuenta la experiencia de trabajar en Wall Street con papeles falsos. Y escribe también sobre temas como la discriminación y la exclusión, inevitables pese al éxito.

“Un día estaba en Beverly Hills, en Rodeo Drive, una calle muy famosa de tiendas que incluso pasa en la película Pretty Woman. Ya era ciudadana americana, ganaba bien, vestía bien, pero llegué a una tienda de joyas y no me fue bien… Cuando me probaba un collar, la muchacha encargada me lo quitó, pensó que por ser morena, latina, no tenía dinero para comprarlo. La discriminación no sabe de papeles”.

Julissa estudió finanzas en la Universidad de Texas. Pagó los estudios con la venta de comida y de peculiares bocadillos inventados por la familia, cuyos ingredientes principales “eran harina frita y azúcar”.

—En tus charlas es recurrente la frase: “tener miedo a ser mexicano”…

—Más bien es tener miedo a no saber cómo ser mexicano. A veces me inquieta mi español, porque no es tan fluido, me expreso mejor en inglés. Es miedo a no ser aceptada en México. No somos ni de aquí ni de allá: estamos allá y no nos sentimos parte de esa cultura, queremos seguir siendo mexicanos y, al mismo tiempo, encajar en una cultura ajena. En el camino perdemos costumbres, lenguaje, tradiciones…

—¿Y qué piensas ahora de ganar dinero?

—No es que me niegue a esa posibilidad, siempre habrá oportunidad, pero ahora quiero ayudar a otras personas a tener ese chance. Si contando mi historia puedo ayudarles, eso vale más que cualquier ganancia económica.

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