C.C.P. Dante Delgado Rannauro, coordinador nacional de movimiento ciudadano

Arturo Maximiliano García

Ante la inevitable actividad de los distintos actores y partidos políticos, el 2017 será inevitablemente un año de golpeteo y definiciones hacia la contienda presidencial de 2018, que ante los nuevos tiempos de la política, es difícil predecir cuál será el desenlace. Su idea de un “cuarto polo” hace todavía más complejo calcular los resultados.
Mientras el año avanza, se consolidan las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador, que tuvo esta semana un nuevo repunte en las encuestas, explicable aparentemente por el gasolinazo, pero que podría tener otras razones: la capitalización de sus nuevas alianzas, el dar a conocer los nombres de las personas que le apoyan con su Proyecto de Nación como Alfonso Romo, Esteban Moctezuma y Claudia Sheinbaum, así como su nueva actitud conciliadora.
Por lo que toca al PAN, Ricardo Anaya trabaja incansablemente para quedarse con la candidatura presidencial de su partido, lo cual pareciera, como se comentó anteriormente en Con Copia Para, algo irreversible si logra sumar a sus triunfos electorales alguna de las tres gubernaturas en juego en junio próximo.  Es evidente que la figura de Anaya tuvo desgaste tanto por el embate interno de algunas figuras panistas que le han exigido que deje la dirigencia si quiere ser candidato, así como las revelaciones de sus frecuentes viajes privados a Estados Unidos. Sin embargo, la cercanía de las elecciones de 2017 ha desarmado a quienes pedían que se definiera, ya que parece imprudente a estas alturas insistir en que renuncie, mientras que el tema de sus viajes es asunto explicado y cerrado. Margarita Zavala mantiene su posicionamiento pero pierde fuerza política.
En cuanto al PRI, el regreso de Videgaray,  generó nuevas apuestas sobre quién será el abanderado del tricolor a la presidencia y el nombre del Canciller vuelve a tomar fuerza, aunque su suerte está ligada al éxito de las negociaciones para bajar el calor en la relación México – Estados Unidos, labor compleja ante los constantes arranques y ocurrencias del presidente Donald Trump.  
Se especula también sobre una especie de alianza electoral de facto, entre el PAN, el PRI y sus aliados, con la única intención de frenar en bloque a López Obrador, que algunos sienten se despega peligrosamente. No se trataría de política ficción, sino de política pragmática, quizá llevada al extremo; sin embargo se antoja muy complejo de operar esta estrategia, para lo que el PRI, partido hoy con gran rechazo por parte de los electores, debería postular a un candidato dispuesto a perder, con la promesa de integrarse posteriormente a un gobierno de coalición como ya lo prevé la Constitución.
Así, don Dante, la determinación de Movimiento Ciudadano y sus potenciales aliados como PRD y PT es fundamental. Usted ya anunció que su partido no irá con López Obrador, echando por los suelos la posibilidad del tan comentado frente amplio de los partidos de izquierda.  Hasta el momento la propuesta que usted ha puesto sobre la mesa es la de un “cuarto polo”, que pudiera tener pocas posibilidades de ganar la Presidencia, pero sí arrebatar votos en una elección polarizada y apretada donde el porcentaje que pueda atraer ese movimiento podría definir, al restar a uno u otro, al ganador de una contienda histórica, que lo será la del 2018.

 

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