Cultura

Jugar es una manera lúdica de estar en la Tierra: María Baranda

La escritora presenta su libro ilustrado para niños Querido pájaro, el cual cuenta la historia de un abuelo y su nieto que buscan tesoros en el piso de su casa

"Nadie debe perder la capacidad de jugar. El juego me parece importante durante la niñez y durante toda la vida, por ejemplo, yo juego mucho escribiendo, es una manera lúdica de estar en este planeta”, comenta María Baranda (Ciudad de México, 1962), autora del libro ilustrado Querido pájaro, en donde narra cómo un niño y su abuelo coleccionan tesoros que van desde una liga encontrada en el piso de su casa hasta polvo de polillas, pero un día descubren en el jardín a un pájaro muerto.

La también embajadora de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) cuenta que un día, en la calle, escuchó un silbido y vio caer a un pájaro negro. “Cayó delante de mí. Mi sorpresa fue grande. Me pregunté de dónde había venido, qué nubes y montañas ha visitado. Sé que cayó junto a mí para que yo contara una historia. Su última”.

La historia de este libro para niños editado por El Naranjo e ilustrado por Elizabeth Builes (Medellín, 1987), inicia cuando el abuelo y su nieto Mateo buscan, como cada día, tesoros en el piso de su casa: polvo de polilla, tres ligas de color azul, telarañas, tapones verdes de un bolígrafo.

¿Por qué te interesa hablar de los tesoros?, se le pregunta a la autora. “Todos tenemos tesoros, a todos nos gusta juntar algo, quién no tiene en su casa o en su cuarto un detalle, el collar que alguien te regaló, unos aretes, una pluma… Quizás es el culto al fetiche o a la colección, pero en la infancia se da mucho el coleccionar desde la piedra, la vara, el fijarte en cosas que quizá de adulto les pierdes interés”.

“Quería remarcar los objetos o emociones que uno guarda, desde una telaraña o una tapita porque pueden ser objetos de desecho, pero que finalmente les das un significado único en el momento en el que tú los recoges y a partir de ahí, creas todo un mundo. Estas pequeñas cosas son objetos cercanos, pero acaban siendo amistosos. En mi cuento se vuelven una reliquia cuando el niño los deposita junto al gran tesoro que halló: un pájaro muerto”.

Antes de que el niño encuentre al ave muerta, el abuelo comenta que quiere cambiar su nombre por uno más justo: el Capitán Neptuno. “Vivimos en un mundo injusto, donde están pasando cosas atroces y lo que nos hace falta es ubicar las cosas y darle una justicia ética. Hay cosas que están mal y en algunas podemos estar y en otras no, es una mirada al mundo que me interesa subrayar”.

A Baranda también le interesa puntualizar qué es lo justo para alguien, “para el abuelo es encontrar un nombre correcto, él es una persona que ya va a morir y quiere jugar y ser el Capitán Neptuno, ¿por qué no debe de hacerlo?, ahora él cree que es morado, entonces decide encontrar lo justo y necesario para su vida”.

 Cuando Mateo piensa que no encuentra los mejores tesoros en comparación con los hallados por su abuelo, descubre un pájaro muerto en el jardín, entonces renuncia a sus objetos encontrados para enterrarlos junto al pájaro negro.

“Quise usar dos extremos, alguien muy chico y a alguien muy viejo, juntarlos a partir de la muerte, hablar sobre la vida y establecer una reflexión. Para mí, la muerte es un lugar sagrado, un encuentro con otro sitio y es parte de la vida”.

María Baranda opina que escribir sobre la muerte para niños lectores, debe hacerse con un tono adecuado, con inteligencia, delicadeza y con un planteamiento verdadero. “Porque a los niños no hay que mentirles, hay que decirles la verdad: venimos a la vida a morir. La muerte es algo sagrado e importante y requiere de un lugar y ése será el que tú le quieras dar”

El personaje del cuento, después de enterrar al pájaro –comenta la autora–, se va a dormir repitiendo tres veces la palabra: extraordinario. “Lo hace porque encontró lo más extraordinario, porque es un regalo acompañar a alguien en la muerte y es un regalo darle un lugar en tu vida. En este caso fue enterrar al pájaro en la caja de los tesoros”.

Por último, María Baranda comenta que la literatura es la búsqueda de lugares difíciles de explicar o entender. “Es abrir un libro que te va a llevar a una montaña a la que nunca vas a llegar, pero sabes que la conociste, que volaste, que acompañaste a alguien a morir o nacer. Esas son las posibilidades que te da la literatura, imaginar un mundo que se nutre de la tensión entre realidad e imaginación”.

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