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Muerte por vanidad

Personas sin escrúpulos que no son cirujanos plásticos profesionales ni certificados, roban a sus pacientes no sólo su dinero, sino una vida plena y saludable con procedimientos “estéticos” lesivos y sustancias dañinas al cuerpo

Primera de dos partes

 

La vanidad, una autoestima baja y una falta de aceptación plena de uno mismo como persona, o tan sólo el afán de querer lucir más bella, con unos pechos, glúteos o piernas más voluptuosos o con mayor redondez, que en apariencia den mayor seguridad puede llevar a las personas a buscar una cirugía estética que, si no se hace con un profesional, puede tener consecuencias fatales.

La belleza del cuerpo humano no tiene comparación con la máquina más extraordinaria que haya construido el hombre. Sin embargo, hay quienes no lo ven así y se sienten inconformes con su figura, con su cuerpo, con su cara y pretenden modelarlos a bajos costos, sin saber que de por medio se les va la salud y, en el peor de los casos, la vida.

Personas sin escrúpulos que no son cirujanos plásticos profesionales ni certificados, roban a esos pacientes no sólo su dinero, sino una vida plena y saludable. Eso le ocurrió a casi cuatro mil personas en los últimos cinco años.

Estos charlatanes aplican procedimientos “estéticos” lesivos, como la inyección de sustancias totalmente dañinas al cuerpo. Usan cualquier tipo de aceite: mineral, de bebé, de cocina, para automóvil. También silicones y, recientemente, biopolímeros, que no son otra cosa que plásticos líquidos. Esta sustancias afectan músculos, huesos, e incluso pueden llegar a los pulmones, hígado o riñones.

En entrevista con Crónica, el doctor Raymundo Priego Blancas, jefe del Servicio de Cirugía Plástica, del Hospital General de México, explica que cada semana, llegan entre 30 y 40 nuevos pacientes con diversos problemas que acudieron con pseudoprofesionales hace algunos años, y ya tienen severos problemas de salud.

ANTE LA GRAVEDAD, POCO SE PUEDE HACER. En los últimos cinco años se atendió a 3 mil 850 de estos pacientes, al 85 por ciento de los cuales no se les pudo brindar algún tratamiento quirúrgico ante la gravedad del estado en el que se encontraban cuando llegaron. Al 15 por ciento restante sólo se les brindó tratamiento encaminado al control de las complicaciones. Eventualmente el desenlace será fatal en ambos casos, como consecuencia de los daños provocados al organismo.

Al respecto, precisa que las complicaciones ocasionadas por la inyección de productos como silicón, biopolímeros y aceites provocarán cambios en el tono de la piel, se van a presentar granulomas, es decir, cúmulos de tejido mal vascularizado. También se presentan úlceras que no cicatrizan de manera adecuada, heridas que se van profundizando hasta llegar al tejido muscular o al hueso. Eso provoca infecciones, y se requieren periodos de internamiento muy prolongados, son desenlaces fatales. En algunos casos también se presentan daños en hígado o pulmón.

GRUPOS VULNERABLES de 15 A 20 AÑOS. El doctor Priego Blancas resalta que en la actualidad hay un grupo que provoca alarma: jóvenes de 15 a 20 años  de edad, quienes más se hacen cambios a todos niveles: nariz, párpados, mentón, mejillas, mamas, glúteos, piernas. Entre los 30 y los 50 años, es decir, en plena edad productiva, comienzan a presentar la sintomatología propia de la “enfermedad por modelantes” —como se le ha llamado a este problema por inyección de sustancias—con daños graves de salud. Se convierten en personas incapacitadas para trabajar y en consecuencia, se vuelven una carga económica para la familia.

LAS HIELES DE UNA BELLEZA BARATA. El médico cirujano plástico y certificado puntualizó que la enfermedad por modelantes es crónica, degenerativa y el número de casos va en aumento. Las complicaciones son en diferentes tejidos “porque el aceite que se inyecta con el paso del tiempo se va a desplazar como cualquier líquido, es decir, se pone en las mamas, pero después se desplaza al abdomen o a la región genital o se pone en los glúteos y eventualmente va a llegar a los pies”. Dependiendo de cada organismo, puede llevar de cinco a 15 años para que el organismo comience a tener complicaciones y, en la mayoría de los casos, cuando los afectados acuden al Hospital General, ya es demasiado tarde.

GRAN DEMANDA; TODOS, CASOS LAMENTABLES. El galeno respira profundo cuando confiesa que todos los casos que le ha tocado atender en el Hospital General son dramáticos. “Todos quienes acuden vienen desesperados y quieren encontrar un tratamiento”.

Todos son casos muy tristes, pero hay algunos particularmente impactantes, como el de una joven de 25 años de edad que se inyectó los pechos a los 16. Permaneció internada tres años hasta que finalmente falleció por las infecciones pulmonares, hepáticas y renales.

“Imaginemos por un instante, que los últimos tres años de vida de una persona, los pase en un hospital, día y noche. Jamás salió de aquí. Dejó de ver a sus hijos pequeños, porque permaneció todo ese tiempo en el hospital sin la posibilidad de salir un solo día, por las condiciones tan graves en las que se encontraba. El riesgo de haberla mandado a su casa es que hubieran presentado complicaciones mortales mucho más rápido”, relata.

Señala que es complejo calcular los costos de atención, porque no sólo interviene cirugía plástica, sino un equipo multidisciplinario de expertos en infectología, reumatología, cirugía general, rayos X.  En conjunto se va dando el tratamiento, además de realizarse estudios especiales para estatificar la enfermedad. Después, el reumatólogo suministra diferentes medicamentos por tiempo indefinido y dependiendo de cada caso, se determina si va a requerirá biopsias, cirugías u otros estudios especiales. “Lo que sí le puedo decir es que la enfermedad por modelantes consume una gran cantidad de recursos del hospital”.

APENAS LA PUNTA DEL ICEBERG. Lo que comenzamos a ver de este problema de salud es apenas como la punta del iceberg, afirma Priego Blancas. En este momento comienzan a salir los casos de intervenciones de hace 15 o 20 años o tal vez más, pero desconocemos todo lo que viene.

Y es que tenemos personas que van y se hacen una intervención con no profesionales y ella misma recomienda a dos o tres, y éstas a su vez llevan a otras tantas y esto se convierte en un fenómeno como de reclutamiento.

Basta con que una persona se infiltre (este tipo de sustancias nocivas) y tenga un buen resultado inmediato, aunque sólo sea aparente, -porque las consecuencias llevarán algunos años en aflorar-, va y le dice a la hermana o las amigas, con lo que reitera el doctor Priego Blancas, “apenas estamos viendo la punta del iceberg, con los casos graves que ya están complicados y ahorita ya requieren atención médica, pero todos los que están ahí, pero que todavía no se complican. No sabemos de qué tamaño es ese problema”.

Lo que la gente debe tener en cuenta siempre,  dice enfático, es que no hay tratamientos mágicos, y que sospechen de cualquier intervención barata, porque nadie con 12 años de estudios profesionales y que está certificado tiene costos tan bajos. Los médicos son certificados por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.

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