La Esquina

La Esquina

Detrás de cada compatriota deportado hay una historia dramática. No solo son las humillaciones y violaciones a los derechos humanos. Dejan familia y amigos. No conocemos todavía las consecuencias, pero no serán buenas ni para las comunidades ni para Estados Unidos. Desintegrar familias no conviene a nadie. La cohesión social, los valores, la estabilidad, parten del hogar. Aquí recibimos y apoyamos a los deportados, pero el hueco que dejan allá ¿quién lo va a llenar?

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