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Promotores de impuesto al refresco son objetivo de espionaje, revela NYT

El Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, a la par de una publicación del diario The New York Times, expuso una operación de espionaje que utiliza software, exclusivo para uso de gobiernos, para vigilar a investigadores relacionados con temas de salud alimentaria, como el impuesto a refrescos y etiquetado a comida chatarra, entre otros. El organismo y el diario hacen referencia además  que dos miembros de organizaciones de la Alianza por la Salud Alimentaria (ASA), relacionados con estos temas, también han sido objeto de espionaje.

La operación utilizó spyware hecho por el Grupo NSO, una empresa israelí que vende herramientas de intrusión para comprometer remotamente los teléfonos móviles. El doctor Simón Barquera, del Instituto Nacional de Salud Pública Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor, y Luis Manuel Encarnación, de la Organización ContraPeso, fueron los blancos de este espionaje, documentado previamente por el Citizen Lab en otros casos de espionaje de defensores de derechos humanos.

En en agosto de 2016, la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) y la organización SocialTIC contactaron al Citizen Lab y a Amnistía Internacional acerca de los mensajes recibidos por los promotores del impuesto a bebidas azucaradas —el cual ha demostrado reducir el consumo de éstas, una de las principales fuentes de la epidemia de sobrepeso y obesidad del país, entre los mexicanos—. La investigación dio como resultado el informe Bitter Sweet: Supporters of Mexico’s Soda Tax Targeted With NSO Exploit Links, publicado el 11 de febrero de 2017, donde se detalla cómo el malware de NSO ha sido empleado para el espionaje de los investigadores. El NYT documentó el mismo día el caso en el reportaje Restricted Spyware Used to Hack Advocates of Mexico’s Soda Tax.

MENSAJES. La organización y el diario estadunidense documentan que el año pasado Barquera y los demás comenzaron a recibir mensajes SMS, incluso mediante el servicio de Unotv, perturbadores. Entre los que recibieron, varios de ellos fueron recibidos por los tres, provenían de números no identificados. Barquera recibió, por ejemplo, uno que decía que su hija había sufrido un grave accidente, otro de supuesto un amigo que le decía que su padre había muerto y otro sobre una publicación en un diario donde refería que era acusado en un caso de corrupción. Todos los mensajes tenían al final un link que refería los supuestos datos del hospital, velatorio o diario donde estaban los datos referidos en los mensajes. El objetivo de los mensajes era que dieran click a esos mensajes para robar la información de sus teléfonos móviles.

De haberlo hecho, “un programa se habría instalado inadvertidamente en los teléfonos móviles de los objetivos, brindándole acceso a los atacantes a todos los archivos guardados en el dispositivo, así como capacidades para utilizar la cámara, el micrófono, el GPS, entre otros”, explica la organización R3D, que junto con SocialTIC, Calvillo, Encarnación y otras organizaciones ofrecerán hoy una conferencia de prensa para dar su posicionamiento ante el caso.

De acuerdo con el Grupo NSO, este tipo de software sólo es vendido a gobiernos para investigaciones criminales y de terrorismo, donde cada agencia decide a quién hackear.

El Citizen Lab —que también cita que el periodista Rafael Cabrero, involucrado en el reportaje de la Casa Blanca, fue objeto de este tipo de espionaje— refiere en este sentido que Barquera, Calvillo y Encarnación no son criminales ni terroristas, sino que tienen en común por apoyar el incremento al impuesto de bebidas azucaradas. “Este caso sugiere que las herramientas de NSO, de uso exclusivo de gobiernos, puede estar siendo usada por algún instituto gubernamental en nombre de intereses comerciales, y no por razones de seguridad ni de combate al crimen”.

El diario estadunidense refiere, además, que no queda claro por qué una agencia gubernamental mexicana utilizaría el programa espía para rastrear a los impulsores de la batalla contra la obesidad en el país, donde la diabetes acaba de ser declarada una emergencia nacional, “ni queda claro qué órgano mexicano está detrás de la vigilancia a personas como Calvillo, Encarnación o Barquera”.

El Times también refiere que correos de NSO filtrados al diario el año pasado revelan contratos multimillonarios con varias agencias gubernamentales de México. “El gobierno mexicano también ha sido un cliente entusiasta de herramientas de espionaje en el pasado”.

R3D ha documentado que la Sedena, PGR y Cisen han adquirido el software de NSO.

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