La riqueza de la Constitución CDMX

Víctor Romo

Tras décadas de resistencia y múltiples intentos fallidos se impuso la razón y el 5 de febrero se publicó, oficialmente, el decreto que expide la primera Constitución de la Ciudad de México, cien años después de la promulgación de nuestra Constitución Política de 1917.

Con este hecho —sin precedente para los capitalinos— culmina un largo y azaroso proceso de esfuerzos para concretar la autonomía de la CDMX y consolidar las libertades conquistadas por sus ciudadanos. El decreto formaliza su creación como la entidad 32 del país, con su Constitución y Congreso propios, lo que convierte a sus habitantes en ciudadanos de primera. 

Cada garantía consignada en sus 110 artículos —39 de ellos transitorios— responde a la diversidad y anhelo de libertad de las mayorías y confirma su vocación de ciudad de libertades, sede de los poderes de la unión y capital de tod@s los mexicanos.

Es un documento vanguardista, progresista y enriquecido con una visión de izquierda moderna, incluyente, que ha gobernado la capital desde la primera elección democrática en 1997, y ahora entrega, con este texto histórico impulsado por Miguel Ángel Mancera, su mejor legado ciudadano.

Es de vanguardia porque empodera al ciudadano y equilibra el poder público. Antepone una vida libre de violencia y discriminación para tod@s, incluyendo a la comunidad LGBTTTI, establece la interrupción legal del embarazo y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Fortalece los derechos políticos mediante el ejercicio de la democracia directa, participativa y representativa. Directa, por ejemplo, mediante figuras de decisión como el referéndum, plebiscito y, por primera vez, revocación de mandato para representantes populares.

Su contenido más progresista reside en el énfasis social y solidario, al establecer un bienestar básico: “Todas las personas tienen derecho a un mínimo vital para asegurar una vida digna”. Postura que antepone la construcción de una sociedad incluyente, equitativa y opuesta a la visión neoliberal individualista.

Elimina el fuero para los servidores públicos, garantiza el derecho a una muerte digna, el uso médico de la mariguana, pondera al peatón, el respeto a los animales como seres sintientes y obliga a destinar el 2 por ciento del PIB de la CDMX al desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Corresponderá a la última Asamblea Legislativa elaborar las leyes secundarias de la Constitución CDMX antes del 31 de diciembre de 2017, excepto la electoral, que deberá estar lista en mayo próximo. Sólo nos resta conocerla, apreciarla, defenderla y hacerla valer. Consúltala http://www.cdmx.gob.mx/constitucion.

 

* Presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación

 

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