Una nación sin disciplina

Leopoldo Mendívil

SEÑORES LÍDERES DE MEXICO:

 

+Quien nunca aprendió a obedecer

no puede ser un buen comandante

 

Aristóteles

 

Como miembro de la Academia Nacional de  Periodistas de Radio y Televisión y su presidente en el segundo período electoral de su existencia, me integré a la marcha de ayer que proclamó, como propósito esencial de su realización en el país, la unidad nacional en defensa de una agresión sin sentido y, por tanto, ilegítima e irracional.

Mañana les entregaré los escasos detalles que existen sobre una acción de defensa nacional, en un momento heroico supremo de nuestra Nación, que la historia oficial se tragó por sinrrazones políticas. Lo haré porque existe y porque no debemos desconocer los momentos de grandeza que se nos han escondido por mezquindad imposible de perdonar.

En la capital del país, un importante y esperanzador grupo de organismos de la sociedad civil declararon su decisión de unificar visiones y decisiones en defensa de la dignidad, el derecho, la justicia y el progreso de México, asediado de pronto, sorpresiva y alevosamente por el actual presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, al inicio de su carrera por la Presidencia de su país. Nada. Desde antes, desde entonces y después, ha justificado su agresión y su amenaza contra los intereses mexicanos más allá de la fuerza militar que, usada a partir de la ley y la justicia, es deseada y bienvenida, pero no cuando se le convierte en fuerza bruta y esquelética quijada para golpear sólo por herir.

México, luego de tales manifestaciones, se declaró dispuesto a demostrar, más que su inocencia, porque esa consta en todas las formas de demostración, su exigencia de frenar el uso de todas las agravantes de los delitos penales internacionales, comerciales económicos, administrativos y de cualquier otra índole legal entre las que ha incurrido el actual mandatario estadunidense por motivos que todavía el mundo entero no atina a adivinar pero que sabe, sin duda alguna, que se trata de una conducta destinada contra cualquier país que sea del desagrado del señor Trump.

El acuerdo inicial de las manifestaciones ciudadanas en México era demandar congruencia y respeto a la dignidad y a la rectitud mexicana y debió limitarse a esa intencionalidad, mas como lamentablemente siempre ocurre, brotaron los intereses de personas y de grupos y el propósito de las marchas realizadas ayer en la capital del país, que siempre ha sido el principal escenario de cualquier expresión política y social de los mexicanos, no logró la magnitud de claridad y precisión que tuvo el propósito inicial. Los problemas internos ahí están y no debemos aflojar un ápice en las demandas de solución, pero hay espacio, tiempo y oportunidad permanentes para cada exigencia. Lo demás es simple oportunismo que sólo estorba la claridad de las intenciones legítimas.

NO ESTAMOS PARA PERDER TIEMPO. LA NACIÓN ES LA VÍCTIMA DE LA INCOMPRENSIÓN DE SUS INTEGRANTES. BASTA DE ESTUPIDEZ.

 

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