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Bomba de tiempo, suspender gasolinazo por motivos electorales: Arquidiócesis

A cinco días de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) decida si aumenta nuevamente los precios de las gasolinas o no, la Arquidiócesis Primada de México advirtió que un eventual gasolinazo no sería aceptado, además de resaltar que “algunos sectores de la sociedad mantienen una resistencia activa para revertir la medida”, en relación a los saqueos que se registraron en enero pasado, cuando se registró el primer incremento de precios de estos combustibles.

Asimismo, se recordó en el editorial “Bomba de Tiempo”, publicado en el Semanario Desde la Fe, que en enero pasado los obispos de México, ante los riesgos a la paz, exponían el cansancio de la gente “por la imposibilidad de acceder al desarrollo humano, integral y solidario; de aspirar a que México sea un país cuya meta esté en función de que cada persona tenga acceso a un techo, a una tierra y a un trabajo”.

En la publicación se dio cuenta de que las autoridades afirman que las medidas de austeridad, la evolución del tipo de cambio y del precio internacional de las gasolinas han creado las condiciones para mantener sin cambios los precios máximos, aunado a que México no tiene refinerías, ni tampoco se ha dejado de importar gasolinas del exterior, por lo cual “no sería justo distraer la atención pública dilatando gasolinazos ante las elecciones próximas, particularmente en el Estado de México, poniendo en riesgo la victoria del partido dominante”. 

Ante esta inestabilidad económica y social, se debe apelar a la sensibilidad a fin de crear mejores condiciones de vida para nuestro pueblo. Necesitamos ser menos dependientes del exterior, pero sobre todo, reducir las drásticas brechas entre riqueza y pobreza, y hacer, verdaderamente, un gobierno austero sin privilegios para unos pocos, recortar los salarios millonarios y evitar lo superfluo. Como afirmarían los obispos de México, “el desarrollo social no es dar ayudas intermitentes…” Y suspender gasolinazos por motivos electorales sería otra bomba a estallar en las manos.

El editorial acusó que el cansancio del pueblo de México “también está referido a lo que debemos soportar los mexicanos sobre un gobierno y su burocracia que dice estar tomando medidas de austeridad para estabilizar la situación, pero que se ha quedado demasiado corto. Basta con conocer la fortuna que nuestras autoridades invierten en festividades y premios, para darnos cuenta que hay muchos rubros por recortar antes de castigar aún más al empobrecido pueblo mexicano. Y es que, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda, el gobierno federal derrochó en el 2016, con cargo al erario, casi 30 mil millones de pesos en festejos y premios a servidores públicos. 

En este mismo sentido, se dio cuenta de que en el último trimestre del 2016 se contabilizó una estratosférica deuda del sector público, superior a los nueve billones de pesos, es decir, el 47.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que generó el pago de intereses que, según los resultados del 2016, representa el presupuesto asignado a 17 dependencias de la administración pública federal, y mayor al presupuesto asignado a la secretarías de Salud y de Educación Pública para el presente ejercicio fiscal 2017, situación que se vuelve en una verdadera “bomba de tiempo”, que se encuentra activa al hipotecar el futuro de cada mexicano.

 

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