¿Un nuevo orden internacional? - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¿Un nuevo orden internacional? | La Crónica de Hoy

¿Un nuevo orden internacional?

Guillermo Puente Ordorica

La llegada del nuevo inquilino de Casa Blanca ha generado múltiples interrogantes en los más variados frentes internos en su país y externos por cuanto toca al resto de países y de la sociedad internacional. No es gratuito tratándose de la todavía primera potencia internacional y eje articulador del sistema internacional como lo conocemos al presente.  Probablemente lo más preocupantes de ello, sea la incertidumbre que ha venido generando, estrechamente vinculada a sus reiteradas y profundas contradicciones, ya que impide tener ideas claras sobre lo que la nueva administración estadunidense en realidad persigue o prefigura sería un nuevo esquema de relaciones internacionales.

Existen múltiples ejemplos para ilustrar la creciente laguna de incertidumbre y contradicción que el presidente estadunidense ha venido alimentando, que van desde su aproximación original al liderazgo taiwanés, en abierto desafío a China, para poco después recomponer (aparentemente) esa postura, tras una llamada al más alto nivel entre los dos países, a cuyo término se aseguró públicamente que la posición estadounidense respetará la política esencial del coloso de Oriente de “una sola China”, hasta los tristemente célebres insultos a los mexicanos dentro y fuera de Estados Unidos y sus promesas proferidas respecto de un muro y el tratado norteamericano de libre comercio, para luego decir que respeta a los mexicanos, pero que pagarán por su muro. Claramente no son los únicos ejemplos posibles de estas abiertas inconsistencias, si se considera que en los más diversos y delicados temas de la política internacional ha lanzado algún posicionamiento que deja los pelos de punta: en la situación en Oriente Medio, particularmente respecto del conflicto entre Israel y Palestina, en donde parece alinearse a la retórica del belicoso mandatario israelí, para luego afirmar que la política de asentamientos no contribuye al proceso de paz en la región, pero también sobre Irán y el conflicto sirio. También están diversos tópicos relacionados con la Unión Europea, la Alianza Atlántica, y la relación con Reino Unido, y vinculado con ello, aunque no exclusivamente, de su acercamiento con la Rusia de Putin. Asimismo, ha refrendado la importancia de la relación con Japón y ha condena el más reciente lanzamiento balístico de la llamada Corea del Norte, pero también ha maltratado a su homólogo australiano por el manejo de refugiados. La lista podría hacerse más extensa, si se incluyen otros temas sensibles de la agenda internacional como el terrorismo, la migración, los refugiados, el desarrollo y el comercio.

Tratando de establecer un mínimo rigor analítico para tratar de entender estas numerosas contradicciones, parecería que en el fondo existen dos factores que estarían articulando los cálculos de la administración estadounidenses: la preponderancia de la seguridad nacional de su país por encima de cualquier otra consideración y la promoción de un proteccionismo agresivo -fétido en discriminación y aparentemente irracional. Igualmente preocupante en este rejuego de contradicciones del liderazgo estadunidense, se refiere a la impresión de que el presidente traza caminos diferentes a los que sus secretarios y asesores más cercanos estarían dispuestos a seguir desde sus respectivas posiciones, por lo que cabe especular sobre la posibilidad de que la incertidumbre generada es deliberada. Lo que parece más evidente, es que está en curso una auténtica batalla interna por el dominio de la agenda política y del destino de las decisiones durante el mandato presidencial de cuatro años. En esa medida, y más allá de que un proceso de este tipo ensancharía las preocupaciones y abonaría a la incertidumbre, ciertamente abre riesgos de que la situación se salga eventualmente de control al escalar el nivel de conflicto político, en un mundo altamente interdependiente y globalizado. 

En términos de política internacional, fundamentalmente ante un posible realineamiento de las relaciones de poder, lo más delicado sería que las situaciones y los posicionamientos sean explicados y formulados desde una óptica local, casi parroquial, invirtiendo, por decirlo así, el paradigma copernicano para hacer que los planetas giren alrededor de la tierra, porque así lo dicta la voluntad de uno de sus polos más influyentes y poderosos, cuando esencialmente su papel esencial ha sido el de fungir como una especie de garante del orden internacional contemporáneo, a pesar de todas sus fallas.

Es pronto para saber si los intentos por reacomodar ciertas piezas del tablero internacional se corresponde con una visión estratégica, o más bien se trata de manotazos sobre la mesa para mostrar el disgusto con la evolución de ciertos procesos, con un marcado victimismo respecto del papel jugado por Estados Unidos en el sistema internacional y de los abusos, que argumenta su presidente, ha sido objeto por parte de propios y extraños durante mucho tiempo. En cualquier escenario la preocupación es mayúscula.

gpuenteo@hotmail.com

 

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