Sci-Hub, hackeando la ciencia

Wendy Garrido Granada

“Para eliminar todas las barreras en el camino de la ciencia”, dice el famoso eslogan de Sci-Hub, sitio que permite descargar artículos científicos y académicos totalmente gratis. Su fundadora, Alexandra Elbakyan, originaria de Kazajistán, creó el portal luego de darse cuenta de la dificultad de consultar diferentes estudios para su tesis de licenciatura. “Todos eran de pago, en promedio tenía que pagar 30 dólares para revisar cada documento”, según narra en una entrevista publicada en El País.

En el 2011 lanzó Sci-Hub para ayudar a otros estudiantes e investigadores a consultar diferentes artículos académicos. Actualmente, alberga más de 58 mil trabajos de investigación y va creciendo por donaciones de los usuarios que muchas veces también proporcionan contraseñas y datos para descargar los documentos.

Hoy, la joven de 28 años es considerada por la revista Nature como una de las 10 personas más importantes para la ciencia, pese a que como buena hacktivista es buscada por la justicia estadunidense, luego de ser demandada por distintas editoriales, en la que destacada Elsevier, la mayor editorial de libros de medicina y literatura científica del mundo.

Sci-Hub plantea un problema interesante en un mundo regido por las reglas del mercado: ¿el acceso al conocimiento debe ser libre para todos? Y cuando digo libre, quiero decir gratis. Se sabe que si algo cuesta, inmediatamente plantea un problema de desigualdad económica, donde sólo aquellos que cuenten con el capital son los únicos que pueden acceder a ese conocimiento.

Las universidades dedican una parte importante de sus presupuestos a pagar suscripciones a revistas académicas. La Universidad de Harvard declaró en 2012 que no podía pagar los precios que imponían las editoriales, una suscripción podría costarle al año más de 3.5 millones de dólares, según un artículo del periódico inglés The Guardian.

Si una de las universidades que recibe millones de dólares por sus colegiaturas y donaciones tiene problemas financieros por el pago a las editoriales, ¿cuál es la situación de una universidad pública de un país tercermundista? Simple, no puede darles acceso a todo ese conocimiento a sus estudiantes, investigadores y profesores.

Alexandra Elbakyanha ha planteado, junto con otros, como el fallecido Aaron Swartz, el problema de las leyes del copyright. Los hacktivistas defienden el libre acceso a la información, siempre que se respete el crédito del autor. Incluso crearon una organización legal con el nombre de Creative Commons, que promueve licencias abiertas y libres de derechos de autor.

Pero, ¿cómo regular la monstruosa industrial editorial que controla el conocimiento científico? ¿Cómo no desincentivar la producción de artículos académicos? ¿Realmente los investigadores reciben un pago económico justo o proporcional a las sumas que las editoriales cobran?

Las preguntas tienen que ser respondidas desde un nuevo modelo económico que ponga como eje vertebral la información y el conocimiento. La sociedad red así lo exige. Por ahora, Alexandra Elbakyan es la justiciera de los científicos.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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