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Trump supo “durante semanas” que Flynn mintió sobre Rusia

La primera crisis de gobierno de Donald Trump amenaza con estallarle en las manos al presidente de Estados Unidos, cuando no se cumple ni un mes de su tormentosa llegada a la Casa Blanca. Un día después de la caída en desgracia de su asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, por haber mantenido conversaciones secretas con el embajador de Rusia en Washington, Serguei Kisliak, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, admitió que el mandatario sabía desde el 26 de enero de estas conversaciones y que el FBI le advirtió sobre la posibilidad de que Flynn fuese “susceptible a un chantaje” por parte del Kremlin.

Ayer se conoció también que Trump se pasó dos semanas sin avisarle al vicepresidente Mike Pence y permitió que éste, en su ignorancia, siguiese defendiendo la honestidad de Flynn, quien hasta hace dos días insistía en que no habló con el diplomático ruso de las sanciones que impuso al Kremlin el anterior gobernante, Barack Obama. Por el contrario, fuentes cercanas a la Casa Blanca apuntan a que el asesor caído en desgracia negociaba el levantamiento de dichas sanciones, impuestas tras confirmarse que ciberpiratas rusos perjudicaron a Hillary Clinton durante la campaña electoral.

“Pérdida de confianza”. En un intento de evitar que siga creciendo la bola de nieve sobre la siempre sospechosa relación entre Trump y su admirado presidente ruso, Vladímir Putin, el vocero Spicer dijo que técnicamente no hubo nada “ilegal” en las llamadas de Flynn al diplomático ruso; sin embargo, el presidente decidió que debía presentar su renuncia por “pérdida de confianza”, luego de que no mintiese sobre sus conversaciones secretas con los rusos.

Spicer se negó a responder las preguntas de los periodistas sobre por qué Flynn permaneció tanto tiempo en el cargo, que le garantiza acceso a información clasificada y de inteligencia, tras ser advertido Trump por el Departamento de Justicia a Trump casi desde el inicio de su mandato.

En su lugar, el vocero de Trump atacó de nuevo a la prensa por publicar “filtraciones ilegales”, como las publicadas sobre Flynn.

En otro aparente intento de desviar la atención de la polémica sobre Flynn, Trump en persona recurrió a Twitter para referirse a la “verdadera historia” que debería estar circulando hoy en la prensa: “La verdadera historia aquí es: ¿Por qué hay tantas filtraciones ilegales saliendo de Washington? ¿Estarán ocurriendo esas filtraciones mientras lidio con Corea del Norte, etc?”.

¿Cometió un delito? Las conversaciones que mantuvo Flynn con el embajador ruso, antes de que Trump jurase el cargo y, por tanto, antes de ser nombrado asesor político, podrían haber violado los protocolos diplomáticos y también la conocida como Ley Logan, que prohíbe implicarse en política exterior a los ciudadanos que no formen parte del Gobierno.

Al respecto, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, pidió una investigación “para perseguir potenciales acciones criminales”, pero pidió que sea “independiente y que, en ningún caso, esté dirigida por [el procurador general] Jeff Sessions”.

Por el lado republicano, también algunos senadores como Roy Blunt se han mostrado partidarios de investigar las circunstancias que condujeron a la renuncia de Flynn.

El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, admitió incluso que es “altamente probable” que el Comité de Inteligencia de esa cámara investigue los contactos de Flynn con el embajador ruso.

Por el contrario, el líder de los republicanos en la Cámara baja, Paul Ryan, rehusó comentar si considera necesaria una investigación y, hasta ahora, los conservadores han rechazado establecer un comité independiente y bipartidista para indagar en las conexiones de Trump y su equipo con Rusia.

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