Academia

La educación es para formar personas que aprendan a aprender, dice Gil Antón

Entrevista. Es igual que el aire, nos rodea todo el tiempo, pero hay que fortalecer a los pulmones para absorberla, añade. “Esto ha sido sustituido por una reducción de la educación al empleo y la empleabilidad, ha predominado la mirada económica e instrumental para ubicarse en el mercado del trabajo”

Manuel Gil, ex columnista de Crónica, es experto en Sociología de la Educación.

En México, la educación actual se limita a formar personas que sean capaces de encontrar empleo, pero se ha olvidado que la educación tiene el objetivo de enseñar a pensar y así formar ciudadanos libres y participativos. De esta manera reflexionó, en entrevista con Crónica, Manuel Gil Antón, investigador de El Colegio de México, experto en Sociología de la Educación, al ser cuestionado sobre qué debemos hacer en este país para que la educación sea compañera cotidiana de los mexicanos a lo largo de su vida.

Hombre que se ha nutrido de tres de las ramas más robustas del conocimiento, el doctor Gil Antón estudió Licenciatura en Filosofía, Maestría en Sociología y Doctorado en Teoría de las Ciencias. Pero también es un profesor nato. A lo largo de su carrera ha sido profesor se jovencitos de entre 15 y 17 años, en el Colegio de Bachilleres, así como de brillantes y críticos alumnos de posgrado en instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, y actualmente en El Colegio de México.  

En conversación con este diario establece algunas ideas para ponernos de acuerdo, por ejemplo, subraya que es importante entender que no sólo se educan las personas que están en la escuela, sino que la educación es igual que el aire, nos rodea todo el tiempo, pero hay que fortalecer a los pulmones para absorberla, es decir que tenemos que “aprender a aprender”. También añade que dos herramientas muy útiles para que las personas puedan seguir educándose fuera de la escuela son: tener el hábito de leer y aprender a escuchar y dialogar con quienes nos rodean.

“Hace tiempo hemos olvidado que para los fundadores de la escuela pública, gratuita, laica y obligatoria, que nació a mediados del siglo XIX en Europa, tenía como función central la formación de ciudadanos críticos, que preguntan, dudan y aprenden, es decir, ciudadanos que piensen. Esto ha sido sustituido por una reducción de la educación al empleo y la empleabilidad. Ha predominado una mirada económica e instrumental para ubicarse en el mercado del trabajo. Esto es importante, pero no es el corazón del proyecto educativo para las sociedades modernas, que originalmente era la formación de ciudadanos”, indica el miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y autor de los dos volúmenes del libro Entre Siglos: La educación en México.

EDUCACIÓN NO ESCOLAR. Los mexicanos estamos acostumbrados a decir que muchos de los problemas del país se deben a la falta de educación. Sin embargo, diferentes personas entienden de manera diferente la palabra educación. Un ejemplo de esta diferencia de criterios es el hecho de que mientras algunos piensan que la Reforma Educativa ya concluyó, para otros la verdadera Reforma a la Educación no ha comenzado, como detalla el doctor Gil Antón.

“La reforma educativa del actual gobierno es una reforma administrativa y de control del magisterio, pero no a los procesos educativos. Y en este momento es importante pensar que quienes pueden participar en este proceso para que la educación nos acompañe toda la vida son los maestros, sobre todo los de la educación básica que es donde se sientan las bases para la formación del talento nacional. A ese magisterio no se le tomó en cuenta y ese es el gravísimo déficit de esta reforma. A mí me parece que la verdadera reforma educativa no ha empezado”, sostiene el actual investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colmex y ex asesor del DIF y Coneval en temas sobre protección a la infancia y la adolescencia en México,

Gil Antón detalla que más allá del nivel formal de estudios que se haya alcanzado en la escuela, ya sea primaria, secundaria, preparatoria o universidad, es importante saber que la escuela debería tener como uno de sus objetivos centrales la construcción de personas que tengan la capacidad de aprender durante toda su vida.

“La educación es como el aire. Estamos continuamente en contacto con ella, aunque no estemos en la escuela, pero lo que hace la escuela es mejorar nuestra capacidad pulmonar para absorber bien ese aire”, apunta el profesor en una analogía didáctica.

“Aclaremos algo: la información y la capacidad de hacer un trabajo, se pueden adquirir en el trabajo, pero la capacidad de aprender, que pasa por el milagro de hacernos capaces de leer, escribir, pensar, dudar y ser críticos -que es el eje de la ciudadanía-, eso es fundamentalmente un objetivo de la escuela.

Gil Antón dice que la educación es un fenómeno social que formalmente ocurre en la escuela, pero informalmente ocurre con nuestros vecinos, nuestra familia, cuando estamos frente a los medios de comunicación y cuando buscamos entender al mundo. Una buena educación es la que genera un buen ambiente de aprendizaje y eso puede acompañar a las personas toda la vida.

“Aunque parezca que no seguimos relacionados con la educación cuando salimos de la escuela, si la educación que recibimos está orientada a hacernos capaces de aprender, pensar y dudar, siempre estaremos en contacto con la educación. Una persona que se sigue educando lo demuestra en la manera como se posiciona frente a los hechos políticos y sociales, por ejemplo, una persona que se indigna ante la corrupción, ante la impunidad, que exige soluciones sobre casos como Ayotzinapa o se opone al racismo y la xenofobia. Por eso digo que México necesita una reforma educativa orientada a la formación ciudadana, no sólo a darle a las personas capacidad de obtener empleo”, añade Gil Antón, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y director académico de Educación a Debate, que fue el primer portal de internet mexicano especializado en educación.

“Incrementar los niveles de lectura de nuestra sociedad, para que continuemos recibiendo aportaciones para entender el mundo, es una manera de mantener despierta la educación, pero también es muy útil escuchar y aprender a respetar diferentes puntos de vista en nuestra familia y nuestros amigos. El reto para México es que durante la estancia en la escuela las personas aprendan a aprender y a pensar”, concluyó. 

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