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Rodrigo Prieto se cuestionó sobre su fe al filmar Silencio

Antes de filmar Silencio, Prieto ya había hecho mancuerna con el director de Taxi Driver (1976).

“Una vez Oliver Stone me dijo en una escena que iluminé que era demasiado católico, yo sonreí y le dije que nací en México pero no soy católico, sin embargo he pensado en eso”, recordó el cinefotógrafo mexicano Rodrigo Prieto a propósito de cómo su trabajo en el extranjero lleva, de alguna manera, un arraigo mexicano.

“En mi infancia tuve un acercamiento fuerte a la religión católica, pero lo fui perdiendo y me cuestioné sobre la religión y con el tiempo perdí esa forma de fe. Silencio para mí fue importante también porque me hizo pensar sobre qué significa la fe y de qué se trata”, continúa para hablar acerca de su trabajo en el más reciente filme del aclamado Martin Scorsese, por el cual recibió la segunda nominación al Oscar en su trayectoria a la Mejor Fotografía (la primera ocasión fue por El secreto en la montaña, de Ang Lee, en el 2006).

El creativo mexicano ofreció una conferencia de prensa en la capital del país, junto al productor Gastón Pavlovich, a poco más de una semana antes del estreno comercial de Silencio, el próximo 24 de febrero, con más de 500 copias. No se permitió tocar abiertamente temas como la situación política de tensión entre México y Estados Unidos, ni el tema migratorio, sin embargo fue una amena charla sobre el trabajo de Martin Scorsese, quien tardó “28 años en lograr hacer esta película”, dicen los mexicanos.

Antes de filmar Silencio, Prieto ya había hecho mancuerna con el director de Taxi Driver (1976), en su extrovertida El lobo de Wall Street (2013), que estuvo nominada a la Mejor Película de los Oscar en el 2014. Este año el creativo mexicano es el único nominado de la superproducción de Scorsese sin embargo, no deja de ser un filme especial pues es, quizás, el filme que más había esperado hacer el cineasta estadunidense:

“Películas como Silence y El lobo de Walt Street son radicalmente distintas. Es el mismo director pero la manera de enfrentar la película fue muy diferente porque el tema lo es. A lo largo de su carrera Scorsese ha generado un estilo, con movimientos de cámara, barridos fuertes y un uso del lenguaje cinematográfico muy particular, pero en Silence se salió de eso”, dijo Rodrigo Prieto.

“Cuando comenzamos a hablar del cómo entrarle a la historia, él mismo se cuestionaba sobre si hacerlo como acostumbraba o hacer algo mucho más callado a nivel visual y eso fue lo que decidió al final. Se renovó para esta película y ese fue un reto, porque la cámara estática lo exige. Durante más tiempo el espectador está viendo el plano y eso te exige ser más cuidadoso”, añadió.

Silencio es un viaje espiritual que nos lleva a la Segunda mitad del siglo XVII: Dos jesuitas portugueses viajan a Japón en busca de un misionero quienes, tras ser perseguido y torturado, ha renunciado a su fe. Ellos mismos vivirán el suplicio y la violencia con que los japoneses reciben a los cristianos. Se trata de una adaptación de la novela de Shusaku Endo con la que busca reflexionar el tema de la fe.

“Scorsese nos decía que es un tema que a lo largo de su vida le ha movido. El tema de la fe y su relación con la religión, en específico. Para mí fue interesante esa conversación porque me dio la oportunidad de meditar lo que significa para mí y también el tema del colonialismo porque es algo que nos concierne, como el tema de la imposición de una religión o el mezclar una cultura con otra”, destacó Rodrigo Prieto, quien posteriormente habló sobre su acercamiento a lo visual.

“La primera inspiración me llega sobre lo que yo quiero explorar como persona, no como fotógrafo todavía. Cuando comenzamos a visualizar comencé a pensar como veían estos padres jesuitas portugueses el mundo y en particular sobre la visión estricta de misionero, porque eso era lo que vivían ellos no como nosotros que tenemos las artes o el entretenimiento”, dijo.

“Me inspiré en imágenes de ese tipo con pintores barrocos, portugueses y españoles como Francisco de Zurbarán o Diego Velázquez. Para la iluminación ocupé su composición y también me apoyé de la  cultura japonesa porque ellos se van mezclando con ese país, así que cambia a una connotación más dorada, inspirada en biombos japoneses de esa época”, añadió.

Por otro lado, el cinefotógrafo destacó el trabajo del actor Andrew Garfield en el filme, “es curioso como cada actor tiene un método diferente de llegar a la emoción. A Andrew Garfield, en particular, le gusta vivir al personaje. Antes de filmar se fue a estudiar como jesuita, vivió en un monasterio por semanas y cuando llegó al set era Rodrigues, de hecho yo lo llamaba así. Se metió mucho en el personaje, perdió mucho peso y tuvo una preparación muy profunda”, comentó.

“Lo que se ve en la película son emociones auténticas. Se puede sentir el alma. Hay una escena en la que el personaje de Garfield ve a otro después de mucho tiempo, entonces él pidió no ver a Liam Neeson, hasta ese momento; no ensayar la escena ni hacer nada, así que en la primera toma es cuando se tomó esa emoción auténtica y fue impresionante”, agregó.

Finalmente, Prieto explicó que el tema de los Premios Oscar no le causa presión porque los ganadores se deben a diversas causas desde estéticas hasta políticas, dijo que considera que la película es mucho más trascendente que el estar nominada, sin embargo explicó que estaría agradecido por ser reconocido y posiblemente seguiría el consejo que le dio Emmanuel Lubezki hace una semana: “nada más llegó y me dijo ‘haz tu discurso corto’”, concluyó.

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