¿Cuándo fue que los perdimos? - Marielena Hoyo Bastien | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¿Cuándo fue que los perdimos? | La Crónica de Hoy

¿Cuándo fue que los perdimos?

Marielena Hoyo Bastien

Me pregunto cuánto más y mejor se pudo hacer por la

biodiversidad del mundo, concretamente por la nacional,

con los casi 500 millones de pesos que México requirió

para la organización y el desarrollo de la CoP 13 de la

materia, celebrada el pasado diciembre en Cancún.

Lo anterior, sin tomar en cuenta la contaminación por el

 traslado de los aproximadamente 10 mil participantes.

¡Chifoscas!

 

Y para que vean que no es mala leche de mi parte, ahí

queda el testimonio escrito de Irma Eréndira

Sandoval, fajada Constituyente morenista que nos

dejó bien claro, que “el millar de iniciativas presentadas

de buena fe por los ciudadanos fueron ignoradas y

marginadas” dentro del ejercicio para elaborar la

Constitución capitalina. Sólo así se entienden sus

graves fallas en temas tan complejos como el de los

animales que no mereció discusión, menos

debate parlamentario.

 

Soy totalmente consciente de esa circunstancia tan humana que es la soberbia. De todas formas, mi no entender que para un proyecto de ley que definitivamente debe ser reconvenido, haya tan chapucera oposición para su discusión bajo lupa, máxime si su aprobación incluiría abrogar la Ley General de Vida Silvestre, que aunque perfectible y con necesidad de actualizarla, de momento tuerto o derecho aplica parejo a favor de la fauna silvestre sin importar su condición, no así el proyecto en reclamo. Me refiero nuevamente a la iniciativa Ley General de Biodiversidad de la senadora Ninfa Salinas Sada, que presenta, entre varios puntos desfavorables y omisiones, algunos de los cuales ya abordé, peligrosos vacíos justo en las actividades que posiblemente suscitan mayor daño y abuso a los animales silvestres cautivos, que en-tien-da-se, también debe quedar bajo el cobijo de la pretendida legislación. De ahí que llame particularmente mi atención la cerrazón de la congresista -otrora niñita preciosa y educada, y más delante legisladora abierta a diferentes opiniones- que ahora dice estar contraria a las “prohibiciones” producto del instituto político al que pertenece… ¡increíble!... y cuyo afán es contrarrestar el tráfico negro de fauna y acciones de crueldad, maltrato y abandono sobre la misma. Al igual, NSS asegura estar conforme con ¿SU? propuesta, partiendo… ¡hágaseme el canijo favor!… de que tiene de su lado a la maf… perdón… a “los grandes ambientalistas”, posición que también alborotó a otra personalidad que admiro y respeto como es el Dr. José Sarukhán, empinándolo esta vez no sólo a manifestarse contrario al “pequeño grupo de radicales” que no concordamos con el proyecto, sino igualmente a suscribir la integridad y pro-ba-da honestidad de un ex funcionario de la Dirección General de Vida Silvestre de la SEMARNAT con harta cuenta pendiente, más allá de lo que implica de por sí, toda actividad pública. Ello, en lugar de actuar como negociador. Una pena… y por eso pregunto cuándo fue que los perdimos, aunque…

No debemos ser tan insignificantes opositores, puesto que valimos el inútil gasto que seguramente implicó su desplegado en el Reforma, donde señalándonos como algo genérico, a la vez nos abren la puerta al diálogo. ¿Se dará? Mientras…

Les cuento que sigo pasando aceite con la resolución de PROFEPA (por cierto, favor de informarle al subprocurador Ignacio Millán, que el mal estado de los ojos de los lobos marinos trasferidos a DDV no es condición “propia de la especie”) respecto al caso Zoológico de Chapultepec-BANTÚ, ya que tamaña multa, entre otras situaciones, por la detección de gran cantidad de excreta de roedores ¡en el almacén de alimentos!, debió y debe ser motivo más que suficiente para una investigación sonora y profunda; imparcial y profesional, además, claro, de la inmediata destitución de los funcionarios directamente responsables, dado que tal circunstancia influyó sin duda en las prematuras muertes de JAMBI, LÍO y BANTÚ, y en general debe estar afectando la salud de toda la población animal, ya que además de leptospira habrá aflatoxinas, en un sitio que por la naturaleza de su actividad disemina el problema a todo nivel, incluso humano. Otro pendiente será transparentarnos de qué parte del raquítico presupuesto del Zoológico se tomará el dinero para la paga de la sanción. Exigírselo a Tanya Müller, la Secretaria ¿responsable?, es labor inútil. La ventaja es que ya dio inicio su cuenta regresiva…

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