Al menos 100 mil repatriados nacidos en EU tienen registro fraudulento | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Al menos 100 mil repatriados nacidos en EU tienen registro fraudulento

Alteración de datos. Por desconocimiento los registros civiles etiquetan al niño como si hubiera nacido en México, cuando una persona sólo puede nacer en un país; después cuesta trabajo rectificar los papeles para tramitar la doble nacionalidad, afirma directora del Imumi. Gerardo, de 7 años, y Rosa, de 30, son ejemplos de exclusión a causa de la duplicidad de identidad

Rosa Elva Avendaño también retraso por años una operación en el IMSS por falta de papeles. En la imagen, con sus padres.

Tercera parte

Gerardo fue estadunidense… Nació en San José, California, pero cansados del acoso migratorio sus padres mexicanos escaparon con él hacia nuestro país, a mediados del año pasado. El pequeño tenía siete años. Sin documentos apostillados para tramitar la doble nacionalidad y ante la urgencia de ingreso a la escuela y afiliación al seguro popular, fue inscrito como nacido en México ante el Registro Civil.

La alteración de datos personales, la obtención de actas de nacimiento con distintas nacionalidades y el uso obligado de una identidad falsa es problema común entre hijos de padres mexicanos nacidos en Estados Unidos, pero ya residentes en México a causa de deportaciones, persecución o regreso voluntario.

Al menos 100 mil hijos en estas circunstancias tienen doble registro, de acuerdo con información del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), organización de la sociedad civil que se convirtió en la principal impulsora del programa “Soy México”, el cual ayuda a estas personas a regularizar su estatus binacional.

“Calculamos que más de cien mil tienen un registro fraudulento, porque tan sólo en uno de los censos del INEGI se le preguntó a los padres si sus hijos nacidos en Estados Unidos tenían acta de nacimiento mexicana, y 230 mil respondieron que sí. Unos hicieron el trámite correcto, pero otros tienen doble registro”, señaló a Crónica Gretchen Kunher, directora del Imumi.

Y explicó: “Por falta de conocimiento de los registros civiles etiquetan al niño como si hubiera nacido en México, cuando una persona sólo puede nacer en un país, lo que deriva en fraudes y atenta contra la identidad del menor. La Embajada de Estados Unidos ha registrado muchos casos así: los papás acuden a tramitar el pasaporte, llevan el acta de nacimiento estadunidense, pero en los documentos escolares dice que el pequeño es mexicano, lo que representa una ilegalidad”.

—Al registrarse como nacidos en México, ¿pierden su nacionalidad estadunidense? –se le pregunta.

—No, pero después cuesta mucho trabajo rectificar los papeles. Se requiere iniciar un juicio muy largo y tedioso para anular el acta de nacimiento mexicana emitida con datos diferentes al acta estadunidense, y luego realizar el trámite binacional.

Según Imumi, el número de niños mexico-estaounidenses en nuestro país podría incrementarse a corto plazo, “dadas las órdenes ejecutivas de Donald Trump tendientes a acelerar detenciones y deportaciones de los más de 5 millones de mexicanos indocumentados. Familias que llevan mucho tiempo allá tendrán que regresar”.

En sus investigaciones, el instituto ha detectado a chicos repatriados con problemas de lenguaje, adaptación escolar y rechazo en programas sociales.

“No hablan bien español y presentan dificultades de adaptación por el idioma, cuando entran a las escuelas se enfrentan a un sistema educativo diferente, les es ajena la historia de México y el perfil de los maestros no es idóneo para ayudarlos… Algunos profesores los rechazan porque los niños hablan inglés mejor que ellos, en vez de aprovecharlos en la enseñanza de otros alumnos”, dice Kunher.

“Se da un fenómeno de discriminación: son los pochos, a los que no se les entiende el español ni conocen la cultura mexicana”, describe Jorge Rojo, director del Registro Nacional de Población.

Según Renapo, el mayor número de casos se presenta en estados norteños como Nuevo León, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa y Chihuahua, aunque la incidencia también es alta en las entidades con más tradición migratoria como Michoacán, Jalisco, Zacatecas y Guanajuato.

TREINTAS. Los niños no son los únicos afectados por la duplicidad de identidad y la exclusión. Renapo detectó, por ejemplo, el caso de una mujer nacida en EU en 1936, quien después fui traída por sus padres a México. Aquí pasó décadas relegada y sin acceso a servicios o prestaciones. A los 80 años, al fin fue legalizada como mexicana.

O el de Rosa Elva Avendaño, una treintañera a quien, tras llegar a territorio mexicano —a Jalisco—, le fue negado el ingreso a la Universidad…

“Me la he vivido todo el tiempo sin acta, tenía sólo una americana que me sacaron cuando nací. No pude quedarme en la UAG porque me pedían la apostilla. Hice el primer semestre, lo pagué, entregué trabajos y presenté exámenes, pero al final me dijeron que no podía continuar. Pensé que en Guadalajara habría más oportunidad, pero fue lo mismo: puertas cerradas”.

También retrasó por años una operación en el Seguro Social. Renapo logró identificarla y certificar su nacionalidad mexicana.

“Ya podré decirle a los doctores que me metan cuchillo, estudiar y casarme”, dice.

AQUÍ NACIMOS. ¿Qué hacer con estos niños, con estas personas?...

“Frente al panorama actual la promoción de la doble nacionalidad es más importante que nunca, no sólo para quienes ya fueron regresados a México sino para quienes aún viven allá. Deben informarse y acudir a los consulados. Y el gobierno mexicano debe difundir esta opción. La binacionalidad aumenta derechos de tránsito, educación y trabajo. México debe moverse hacia la digitalización, como se hace con el programa Soy México”, asegura Gretchen Kunher.

Renapo ya alista una reunión con la SEP para que todos estos chicos en indefinición jurídica puedan ser canalizados al Registro Civil.

Hoy se puede obtener la doble nacionalidad sin presentar en físico el certificado de nacimiento norteamericano. El acuerdo con la Asociación Nacional de Estadísticas y Sistemas Informáticos de Salud Pública de Estados Unidos (NAPHSIS) permite su verificación de forma electrónica.

No hay hasta ahora, dicen en la Secretaría de Gobernación, indicios de una marcha atrás en torno a este convenio ni temor por un veto de Trump.

“No es asunto migratorio, sino legal —afirma Rojo—. La idea es garantizar que estos chicos puedan viajar, estudiar o vivir en Estados Unidos si así lo desean, o quedarse en México en disfrute de sus derechos plenos”.

Don Antelmo Eligio, de Veracruz, y doña Ernestina Monsiváis, de San Luis Potosí, vivieron también el drama de tener a sus tres hijos estadunidenses en la clandestinidad: Janel, Evin y Katia. Ni siquiera podían salir de sexto de primaria.

“No se vale que aquí los traten como extranjeros —piensa la madre—. Cuando nos fuimos de ilegales a Estados Unidos hace 15 años, llegamos con un chiquito de dos años, y luego le pusieron las vacunas y lo aceptaron en la escuela. ¿Cómo es posible que no éramos de allá y nos aceptaron? Debería ser más fácil en México, porque aquí nacimos nosotros”…

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