Volker Schlöndof regresa al cine con Return to Montauk | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Volker Schlöndof regresa al cine con Return to Montauk

El cineasta alemán fue el principal protagonista de una jornada emotiva en Berlín.

El director alemán Volker Schlöndof conquistó el Oscar, la Palma de Oro y la fama en 1980 con el El tambor de hojalata. Ha estado en tres ocasiones en la Berlinale, adonde no acudía desde hace tres lustros, pero el director de 77 años busca ahora el Oso de Oro con Return to Montauk, un homenaje a su amigo ya fallecido y escritor suizo Max Frisch (1911-1991), de quien también adaptó Homo Faber, una de sus novelas más conocidas.

El director alemán, que no pisaba la alfombra roja berlinesa desde hacía 15 años, pone a sus órdenes a un trío que funciona a la perfección, el sueco Stellan Skarsgård y las alemanas Susanne Wolff y Nina Hoss. En la presentación el cineasta compartió con los medios de comunicación su propósito con el nuevo filme:

“Hay mucho trasfondo personal en esta película, pero que encajan bien. Hay muchos elementos sobre mi vida, no he inventado casi nada, pero las cosas están mezcladas y compuestas de manera diferente, de tal manera que, si al final me pregunta: ¿Ficción o realidad? Diría que ficción”, comentó.

Retourn to Montauk, una nueva incursión de Schlöndorff en su alter ego, el escritor suizo Max Frisch, aportó la presencia del actor sueco en una Berlinale a la que Skarsgard es fiel, esta vez convertido en pareja de Nina Hoss, otra habitual de la casa. Quince años después de Homo Faber, el cineasta alemán traza en esa película la historia de una expareja que trata de recomponer las piezas rotas de una relación, por supuesto desde el “lugar de los hechos”, junto a la maravillosa playa de Montauk.

“Nunca he dejado de pensar en los temas que quedaron pendientes en ese filme, en temas como el remordimiento, la dificultad por encontrar la reparación o la exculpación, sea por lo que no se hizo o por lo que sí se hizo, pero mal”, explicó el cineasta.

Su puntal es Skarsgard, en el papel del escritor que reflexiona sobre el arrepentimiento o la inutilidad de arrepentirse y quien demuestra su aparente incapacidad, como actor, para no dar la talla, sea lo que sea lo que interpreta.

Si hace tres años, en ese mismo festival, convirtió en memorable un western polar, Kraftidioten, dirigido por el noruego Hans Petter Moland, ahora hace lo propio con esta película que se mueve entre seres brillantes, elegantes y perfectos, en un Nueva York que podría ser el de Woody Allen. Hoss, una especie de musa de la Berlinale con papeles complejos como Barbara o Yella, no sale tan bien parada en su interpretación de una exitosa abogada, que se mueve entre apartamentos y despachos de lujo, pero de naufragio en naufragio.

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