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Vencen temor y se checan para evitar cáncer de próstata

Prevención. “El cáncer de próstata, si se detecta a tiempo, es curable…”, decía la voz femenina; “un hombre puede vivir sin próstata y puede vivir bien…”, volvía a decir, pero nadie reaccionaba.

Doña Cony García, jefa de Trabajo Social de la Clínica de Detección y Diagnóstico Automatizados del ISSSTE, dando instrucciones.

Caras largas, semblantes serios, miradas pérdidas... Una sala de espera de una clínica de salud con una peculiaridad: más de un centenar de hombres, todos trabajadores en activo y derechohabientes del ISSSTE, esperan hacerse un chequeo médico general. Para los mayores de 40 años se incluye la detección de cáncer de próstata.

A modo de bienvenida y con la intención de tranquilizar a estos caballeros, doña Cony García, jefa de Trabajo Social de la Clínica de Detección y Diagnóstico Automatizados (CLIDDA) del instituto, explica a dónde pasarán y qué les van a hacer.

Todos ellos escuchan sobre cuidados dentales, del sobrepeso, la obesidad, de cómo deben cuidarse... Hasta allí todo va bien, pero las cabezas comienzan a agacharse y las miradas a perderse en el piso cuando Cony habla de la prueba del antígeno prostático.

Algunos optan por fijar sus miradas en el techo, buscando nada, con evidente miedo al tema, o quizá vergüenza y más porque es una mujer quien les habla. O es simplemente el pavor de que se refiriera al temido tacto rectal.

Inmóviles, todos, parecen estatuas. Ni siquiera se atreven a cruzar miradas entre unos.

El silencio  sepulcral de la sala sólo se rompe cuando la puerta de cristal de la clínica es abierta por un nuevo paciente que entra junto al ruido de la calle.

“El cáncer de próstata, si se detecta a tiempo, es curable…”, decía la voz femenina, “un hombre puede vivir sin próstata  y puede vivir bien…”, volvía a decir, pero nadie reaccionaba.

Y sí, Cony García lo hizo, les habló del tan temido tacto rectal y les aseguró que se trataba de una prueba más de salud: “Es como cuando las mujeres van con al ginecólogo una vez al año a hacerse el papanicolaou”. Pero nadie reaccionaba, estaban en trance, pensando lo peor para cuando pasaran a los módulos.

Los hombres daban la impresión de querer salir corriendo de la CLIDDA, ubicada a un costado del Hospital Lic. Adolfo López Mateos.

La actitud de todos cambia al fin cuando la trabajadora social pasa al tema de prevención del alcoholismo. En automático, como si fueran una coreografía de robots perfectamente sincronizados, todos levantan la cabeza. O es un tema que sí les interesara, o al menos no les incomoda. 

Con la experiencia de los años, experta en su trabajo y en el modo de decir las cosas, doña Cony termina la exposición sobre el cuidado de la salud y la importancia de hacerse revisiones al menos cada año. Sobre todo, les dice, porque los hombres viven en promedio cinco años menos que las mujeres, “por eso hay más viudas que viudos”. Al fin los hombres, al unísono, sueltan una carcajada.

Esta jornada ha sido un éxito. Así es la campaña en general, la demanda en la atención en la CLIDDA-ISSSTE se duplicó en lo que va del mes. Los hombres, aún los reticentes, están creando conciencia respecto de la importancia de cuidar su salud.

"Miedo a que me digan que tengo algo”

Fernando Medina, tiene 63 años de edad, revela que es la primera vez que acude a realizarse un chequeo general, por desidia, desinterés, “miedo a que me van a salir con que tengo esto o lo otro… mejor no… hasta que me sienta mal”.

Ya después, agrega, me di cuenta que es mejor  checarse a tiempo, y esta idea se me reforzó con la campaña del ISSSTE de “Febrero mes de la salud del hombre”, me di cuenta que es muy importante checarnos y prevenir, fue lo que me hizo venir, más a mi edad, luego anda uno con que ya me duele, y ya es demasiado tarde”.

Resaltó que en la CLIDDA recibió una atención de primera, en tiempo de atención, como el acompañamiento por parte del personal que en todo momento le explicaban qué le iban a hacer y a dónde tenía que ir “incluida la prueba del antígeno prostático y espero que salga bien, porque no he tenido ninguna molestia y procuro cuidarme, llevar una dieta sana y hacer algo de ejercicio”.

Hoy en día, considera, no hay pretexto para hacerse la prueba de cáncer de próstata “antes era rectal, pero ahora, es una muestra de sangre, es rapidísimo, no hay que tener miedo, y si se tiene, hay que vencerlo, todo sea por la salud”.

"El tacto rectal, sólo si hay sospecha”

Víctor Martín Fernández Peña cuenta 51 años, califica su vida de saludable, con buenos hábitos alimenticios, hace ejercicio de manera regular y se ha hecho sus exámenes generales periódicamente, incluida la prueba del antígeno prostático. Acude por primera vez a la CLIDDA, a raíz de la campaña “Febrero, mes de la salud del hombre”, y sin rubor invita a todos los hombres derechohabientes del ISSSTE, a hacerse la prueba de detección de cáncer de próstata. Es mejor prevenir y no esperar a estar mal para acudir al doctor. Es muy importante que todos los hombres concienticemos el cuidado a la salud, como lo hacen las mujeres”, como lo hace él mismo entre la familia: “procuro pasar la voz, de que mis amigos y familiares varones como lo hacen las mujeres acudamos al médico de manera regular”.

"Se vale tener miedo, pero hay que vencerlo”

Sergio Camilo Aguilar, originario del estado de México, aprovechó la campaña de “Hasta los Superhéroes se enferman”, implementada este mes por el ISSSTE  para hacerse una revisión general.

A sus 61 años, confiesa, es la segunda vez en su vida que se va a practicarse la prueba del antígeno prostático; la primera fue hace 10 años cuando los resultados salieron negativos de cáncer, y espera que en esta segunda ocasión suceda igual.

Consciente de que esta prueba debe hacérsela, al menos una vez al año, dejó pasar tanto tiempo “poooor…. el trabajo”, dice mientras carraspea la garganta. Y admite: “por la desidia; pero ahora sí ya me animé, porque primero está la salud”.

"Mejor un piquetito y no todo lo que viene”

Pedro Martínez Mejía tiene 54 años y está en el CLIDDA, visiblemente nervioso antes de que la enfermera pique la vena, para extraer la muestra de sangre para la prueba del antígeno prostático. No hay antecedentes en su familia, él mismo se describe como un hombre de hábitos saludables, sin embargo, amigos suyos han sido sometidos a cirugías por cáncer de próstata, “y la verdad es que la han pasado bastante mal”, cuenta. Eso fue lo que lo animó a vigilar su salud, porque tiene dos pequeñas de 9 y 12 años, por quiénes ver, para quienes debe vivir, dice, y quiere hacerlo de la mejor manera.

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