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Vuela el Toruk en CDMX

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La invasión humana a Pandora, narrada en el filme Avatar de James Cameron, está a tres mil millones de años de suceder. Los Na’vi disfrutan de libertad, expresada en acrobacias, cánticos tribales y poderosas danzas entre el fuego. Sus costumbres son expuestas con exuberante talento.

Pero hay en este satélite, con órbita alrededor del planeta Polyphemus, una terrible amenaza alada: el gran Toruk, con su vuelo domina el cielo, pero ha llegado la hora de domarlo. Un terremoto revela a la chaman de la tribu Omatikaya el inmenso riesgo para la vida en Pandora. Para salvarla, dos valientes deberán encontrar cinco talismanes.

El relato, para traspasar la barrera del dialecto, corre a cargo de un cuentista Na’vi, encarnado por el único hombre con ascendencia latina del ensamble, Christian Sánchez. Su profunda voz es siempre apoyada por un score de tintes de grandeza compuesta por los directores musicales Bob&Bill.

Los elegidos para la épica aventura son Ralu y Entu, decididos a convertirse en Taronyu –cazadores adultos Na’vi–, a su destino se unirá su amiga Tsyal. El trío recorrerá las Montañas Flotantes para dar encuentro a los cinco clanes. La encomienda es unirlos para salvar a su amado hogar. Convencer a los jefes de cada tribu requería de su ingenio.

Luces dan forma a calmados ríos, milenarios océanos, veloces cometas o mortal lava; video mapping en una monumental pantalla crea el paisaje de la morada de cada uno de los clanes, diseño de Carl Fillion, y títeres representa a la peculiar fauna: seis Viperwolves, tres Direhorses, tres Austrapedes, un Turtapede, dos enjambres de Woodsprites y un Toruk.

A todos esos elementos tecnológicos se suma la magia y virtuosismo de los miembros de la compañía del Cirque du Soleil, quienes explotan al máximo la visión artística de Michel Lemieux y Victor Pilon en el espectáculo Toruk El primer vuelo, que anoche inició su breve temporada en el Palacio de los Deportes de CDMX.

Con un mensaje de respeto a las voces de nuestros ancestros, representados por Eywa, la absoluta deidad en Pandora, encargada del equilibrio de la naturaleza, y por el Árbol de las Almas; con el asombroso primer vuelo del gigantesco Toruk (con un peso de 250 libras), capaz de desplegar sus alas en 40 pies, el montaje cumple su objetivo: sorprender.

Los números del Cirque du Soleil

40 artistas: un actor, un cantante, un percusionista, un contorsionista, seis titiriteros, un especialista en boomerang y 28 acróbatas.

115 cambios de ropa, creación de la vestuarista chilena Rosita Espinoza.

1000 objetos en escena.

16 titiriteros manejan a Toruk.

100 personas de más de 20 nacionalidades componen la compañía.

15 mil pies cuadrados mide el montaje.

 

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