Nacional

El uso de herbicidas y la tala clandestina, las amenazas para la migración de la Monarca

La zona de hibernación de la mariposa abarca los estados de México y Michoacán. En 2008 fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. El WWF señala que la menor densidad en los últimos 24 años tuvo lugar en la temporada 2013-2014

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

Ligera, grácil, la mariposa Monarca planea por tres segundos antes de volver a batir las alas. 

Busca el sol, tras pasar una noche fría replegada en la copa de un árbol, al igual que miles de sus compañeras, que ahora ocupan un santuario que está amenazado por el cambio climático y la voracidad de los talamontes.

La zona de hibernación de la mariposa Monarca abarca los estados de México y Michoacán y fue declarada desde 2008 Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca tiene una extensión de 56 mil 259 hectáreas, divididas en tres zonas núcleo con una superficie total de 13 mil 551 hectáreas y dos zonas de amortiguamiento de 42 mil 707 hectáreas de superficie total.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) refiere que entre las amenazas para la migración y la hibernación de la Monarca están la disminución de los sitios de reproducción por el uso de herbicidas y el cambio de uso del suelo en Estados Unidos; la pérdida y degradación de los bosques por tala clandestina en México, y las variaciones climáticas extremas en Canadá, Estados Unidos y México.

Señala que la menor densidad de mariposas en los últimos 24 años tuvo lugar en la temporada 2013-2014, cuando sólo ocuparon 0.67 hectáreas de bosques.

EROSIÓN. En la comunidad de San Pablo Malacatepec, en el municipio de Villa de Allende, Estado de México, es notoria la erosión. 

Mientras se avanza por una brecha desde el pueblo hacia la zona de reserva de la Monarca, el vehículo levanta espesas nubes de polvo. A la seca tierra se unen árboles ya sin hojas, troncos que fueron talados y no recogidos y pocas flores y hierbas.

La deforestación en uno de los cerros es evidente. Mientras la autoridad ambiental asegura que el hueco es debido a las malas condiciones del clima, los comuneros aseguran que es tala ilegal, que va en aumento.

Desde el 2013 se incrementó la tala clandestina, asegura Fidel Estrada García, presidente del comisariado de San Pablo Malacatepec.

“En dos años lo dejaron así, pelón. Van abriendo brechas, se meten por donde pueden y empiezan a sacar árboles. Si nosotros no cuidáramos el bosque, ya se hubieran extendido más”, dice el comunero, mientras mira el cerro frente a él. 

En un intento por frenar a los talamontes, los comuneros se organizan y realizan rondines de vigilancia de la zona, en la que convergen tres comunidades: Santa María, Crescencio Morales y San Pablo, estas dos últimas con conflictos por la propiedad de terrenos.

Cuando hay una actividad anormal, dice Estrada García, de inmediato se avisa a las autoridades municipales o estatales, que no actúan con la rapidez necesaria.

“Nosotros metemos un informe por escrito a las dependencias; está avisado de todo esto la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional), la (policía) estatal, Profepa (Procuraduría de Protección al Ambiente), Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), bueno, todas las dependencias correspondientes, hasta el MP, pero realmente no hacen nada”, lamenta el comisario de San Pablo.

Para llevarse los árboles de la loma, relata, los talamontes tumban los árboles, los encarrilan y ruedan cuesta abajo, donde hay una amplia brecha en la que aguardan los camiones, que son cargados con los troncos y sacados de la zona.

A decir de Alejandro García, coordinador del grupo operativo Monarca, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), hace tiempo que no hay tala clandestina y los árboles cortados y los huecos en los cerros, son producto del mal tiempo.

“Ahorita, en la actualidad, en esta zona no existe lo que es tala ilegal. Lo que pasa es que el pasado mes de marzo de 2016 se presentó una contingencia ambiental y se derribaron muchos árboles. Sí se ve como si fuera tala o que se los están llevando, pero tala ilegal ahorita en esa zona no hay”, afirma García.

Respecto a los aserraderos clandestinos, dijo que en la comunidad de Crescencio Morales, en el municipio de Zitácuaro, Michoacán, de donde han sido señalados algunos talamontes, se han clausurado unos cuantos; el más reciente en diciembre pasado.

“Hemos hecho muchos recorridos por la zona; en la zona de Crescencio Morales, en la localidad directamente de Macho de Agua, se han quitado muchos talleres de tala clandestina, que ahorita están controlados. Entonces, si existe por ahí algún lugar, tengo mucho contacto con los comuneros, ya me lo hubieran reportado”, enfatiza.

RECUPERACIÓN. El WWF señala que durante la segunda mitad de diciembre de 2016 registró trece colonias de mariposas monarca, de las cuales siete estaban en Michoacán y seis en el Estado de México, que ocuparon 2.91 hectáreas.

Detalla que ocho colonias ocuparon 2.22 hectáreas, que equivalen al 76.29 por ciento de la superficie total, dentro de la Reserva Monarca y cinco colonias en 0.69 hectáreas, que significan el 23.71 por ciento, está fuera de la Reserva.

Esta superficie, asegura el WWF, representa una disminución de 27.43 por ciento con respecto a la ocupada en diciembre de 2015, que fue de 4.01 hectáreas.

Para recuperar el bosque, conservar el Santuario y no perder el apoyo económico por cuidado forestal que otorga el Fondo para la Conservación de la Mariposa Monarca, desde hace tres años la comunidad de Nicolás Romero ha plantado 385 mil árboles, de los que probablemente sobreviven unos 250 mil.

Delfino de la Paz Guzmán, comisario de Nicolás Romero, en el municipio de Zitácuaro, Michoacán, dice que se recibe anualmente del Fondo Monarca un apoyo de 270 mil pesos por las hectáreas que forman parte del Santuario. Apoyo que corre el riesgo de ser suspendido por la tala ilegal.

Eduardo Rendón, subdirector del Sistema Neovolcánico y Mariposa Monarca, de WWF, resalta que la reforestación en la reserva de la Monarca ha sido un trabajo coordinado entre autoridades ambientales, iniciativa privada y sociedad civil.

Debido a la acelerada deforestación que enfrentó hace algunos años la zona montañosa, añade Rendón, los árboles tienen problema para enraizar, pero con la técnica que lleva a cabo la empresa holandesa Land Life desde hace ocho meses, a través de los llamados cocoon (capullo de papel biodegradable, que permite al árbol mantener humedad y crecer protegido), se ha logado avanzar en la reforestación.

“Necesitamos recuperar el hábitat de la Monarca, pero hay muchas cosas más, como el tema del bosque que produce mucha más vida silvestre que le sirve a la gente como modo de vida, y los servicios ecosistémicos, como el agua, que se va para 4.1 millones de personas de la Ciudad de México y área Metropolitana. Y más allá de la Monarca, de los servicios ecosistémicos, lo más importante es que se hace pensando en la gente”, destaca Rendón.

Imprimir